miércoles, 8 de junio de 2016

(YoonSeokHyung) Love dreams -Serial- Capitulo 1


Titulo: Love dreams

Pareja: YoonSeokHyung (Yoongi + Hoseok + Taehyung) [Suga + Jhope + V]

Tipo: Yaoi

Genero: Angst, lemon, fluff.

Clasificación: M

Descripción: Sus sueños nunca han sido muy normales, pero últimamente hay uno que le persigue todas las noches, mientras que de día se tiene que enfrentar junto con sus compañeros a un misterio que los involucra. Hoseok cada vez se siente más perdido, solo necesita a una persona.

Advertencias: Lemon, violencia, palabras malsonantes.

Nota: Puesto que lo que tengo por JHope y por BTS en general es pasión, he decidido crear esta historia. ¿Por qué Suga como pareja de Hope y no V? Porque Suga me encanta, no más que Hope, pero me puede también. Y creo que me va a salir una buena historia, espero que la apoyen como han hecho con otras. Además, Hope me recuerda a Wook y Suga a Yesung a veces, así que no me va a ser muy difícil hacer esta historia jajaja. ¡Besos!

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“Una puerta tras otra ¿es que no había nada más en ese lugar? Solo puertas, de todos los tamaños, de todos los colores, de mil formas. Y la única manera de salir de aquel extraño lugar era pasando por una de ellas. Aun así, algo en él le decía que no podía pasar por cualquier puerta, que tenía que pasar por la puerta que era para él ¿pero cuál era entre tantas como había?

Se acercó a una puerta muy estrecha, color azul, tanto como el cielo, pero no le llamaba mucho la atención, no sentía nada al verla. A su lado, una gran puerta de madera maciza, pintada completamente de negro. Le imponía respeto, pero nada más. Ninguna de esas dos debía de ser su puerta.

Sentía que tenía la necesidad de elegir pronto. Como si se le acabara el tiempo, y antes de que eso ocurriera tuviera que atravesar su puerta, pero le estaba costando mucho decidir cuál.

Volvió sobre sus pasos, recorriendo con su mirada las puertas que lo rodeaban. Se detuvo ante una de un color amarillento, muy desgastada y por algunas zonas, hasta oxidada, pero aquella no era su puerta. La siguiente en la que se fijó, era una más hermosa. Color blanco puro, se podía ver su reflejo en ella, y su pomo era como el oro. Quiso tocarlo y comprobar su textura, pero no debía hacerlo, tenía que seguir buscando.

Se estaba desesperando. Tenía que encontrarla y saber qué había detrás de ella. Algo le decía que era algo vital para él, pero para saberlo tenía que encontrarla primero.

Giró sobre sus propios talones, buscando desesperado, pero no le servía de nada. Solo veía diferentes puertas que no le decían nada, estaba muy perdido. Suspiró inquieto, los nervios se lo comían.

Entonces fue cuando se percató, que en una esquinita del lugar, había una puerta muy pequeña. No llegaba ni a la altura de su cintura. Era de un color rojo intenso ¿Cómo no la había visto antes con lo llamativa que era? Se agachó. Para entrar por esa puerta tendría que hacerlo a gatas.

Se quedó mirándola. Algo en su cuerpo le incitaba a abrirla, a tocarla, a atravesarla. Era una seguridad de que debía hacerlo. Dudoso, acercó la mano al pomo. Con solo el contacto de su mano con el pomo, hizo que la puerta se abriera sola. No veía que había al otro lado, pero gateando la atravesó sin mirar atrás.

Una luz lo cegó por un momento cuando ya la había atravesado. Tuvo que ponerse una mano delante de los ojos, los cuales cerró con fuerza. Tanta luz le hacía daño en los ojos.

Cuando pareció que esa luz disminuyó, intentó abrir los ojos mientras se ponía en pie. La puerta había desaparecido a su paso, y ahora se encontraba en una pradera, donde el verde de la hierba y el azul de cielo, lo dominaban todo ¿era allí donde devía ir? ¿dónde supuestamente estaba lo que era importante en su vida?

Miró a un lado y a otro, y solo veía campo ¿qué estaba haciendo allí? Cuando ya empezaba a preguntarse si se había equivocado de puerta, vio a lo lejos una mancha roja que se iba haciendo cada vez más grande. Queriendo saber que era, decidió caminar en su dirección para saber de qué se trataba.

Conforme iba avanzando, pudo deducir, que aquella mancha que por momentos se volvía más grande, también se movía hacia él. Y es que estando cada vez más cerca, esa mancha roja se fue volviendo la figura de un cuerpo humano. Era alguien que vestía completamente de rojo y se dirigía hacia su dirección.

Entrecerró los ojos intentando ver de quien se trataba, pero por mucho que se iban acercando, no podía verle la cara. Era como si algo se lo impidiese. Aceleró el paso para poder ver de quien se trataba. Cada vez estaba más cerca. Más cerca. Ya podía ver totalmente su forma, su cuerpo, sus brazos, sus piernas. Pero no su cara.

Estaba ya a tan solo unos metros y quería mirarle a la cara, pero no podía, era como si no tuviera cara. Tenía la sensación de que le conocía de algo, que era alguien muy cercano a él. Tan solo sabía que era un hombre, por la forma, pero por mucho que lo deseara, no conseguía verle la cara ¿por qué?

Estaba ya a unos cinco metros, estaba muy cerca y sabía que cuando estuviera a su lado, podría verle el rostro, le quedaban un par de metros…”


-¡Hoseok! ¡Hoseok! ¡Despierta ya, dormilón! ¡Que vamos tarde!

Aquella voz lo despertó sobre saltándolo. Estaba tan profundamente dormido, que se había asustado. Miró hacia la puerta de lo que era su “casa”. Vivía en un cuarto de unos varios metros cuadrados, con tan solo un sofá en el que dormía, una pequeña nevera y una pequeña cajonera donde tenía todo guardado, tanto ropa como chismes.

-¡Hoseok! ¿Qué haces? ¡Despierta, bribón! ¡Voy acabar echando la puerta abajo como no me abras ya! ¡Te doy diez segundos! -Taehyung aporreaba la puerta.

-Que bruto, y lo hará de verdad… -Murmuró Hoseok, apartando las mantas se levantó y arrastrando los pies se acercó a la puerta. La abrió con mucha pereza, viendo como Taehyung estaba hecho un huracán al interior de la vivienda.

-Ya era hora ¿aún estabas durmiendo? ¡Venga a vestirte! -Su amigo revoloteaba a su alrededor, buscando algo de ropa para que se pusiera, mientras él se limitaba a mirarlo con mucho sueño y rascándose el trasero.

-Podrías comportarte como una persona normal a estas horas de la mañana. Tocando a la puerta en condiciones, respetando a la persona que está durmiendo… Ya sabes, esas cosas a las que no estás acostumbrado -Con un bostezo acabó aclarando que se moría de sueño, pero su amigo no estaba muy dispuesto a dejarlo seguir durmiendo.

-Eres un vago de mierda ¡Vamos! ¡Son las doce del mediodía! -Taehyung le lanzó unos vaqueros y una sudadera para que se cambiase de ropa. Al ver que ni se inmutaba, que seguía con la ropa encima de su cabeza como se la había lanzado, se acabó acercando agarrando la camiseta que usaba para dormir y quitársela a base de tirones, o como Hoseok se dejaba.

-Puff… -Resoplando Hoseok se dejó que le quitara la camiseta, ya actuando por su cuenta para terminar de desnudarse. Sin decir nada más, se vistió por si solo, pero no dejaba de bostezar.

Su amigo lo movía de un lado a otro, como si se tratara de un muñeco que manejaba a su antojo, pero estaba tan cansado, aún dormido. Que no fue ni consciente de donde estaba hasta que se encontraba saliendo de su habitación.

Un olor a tierra húmeda mezclado con algo repugnante le despejó la mente al momento. No es que viviera en la mejor zona de la ciudad, tampoco podía permitirse algo mejor. Encogido por el frío, con las manos en los bolsillos, caminaba detrás de Taehyung que parecía mucho más animado que él.

Sin cruzar ni una sola palabra entre ellos, fueron atravesando las calles, como dos personas más que pasaban por allí, pasando casi desapercibidos a la vista de cualquiera. Alejándose un poco de la zona en la que estaban las viviendas, ambos descendieron hasta llegar por la parte baja de un pequeño puente. El olor a orina y a otras cosas que no quisiera saber, apestaba todo el lugar. La humedad que se acumulaba en aquel lugar no hacía más que incrementar toda esa peste.

Por narices, tenían que pasar por allí, era el único camino accesible y rápido para llegar donde los otros les esperaban. Aguantando la respiración, ambos atravesaron el lugar, pasando por un descampado, donde la basura y la chatarra reinaban.

-Seguro que ya nos estarán esperando, vamos tarde, como siempre -Murmuró Taehyung, dándole un golpe en la espalda con algo de complicidad.

-Estuve hasta muy tarde trabajando ¿qué le hago yo? -A modo de respuesta, Hoseok le dio un suave empujón con el hombro.

-Es verdad, que eres el chico aplicado, te estás volviendo muy formal -Le estaba picando, pero no caería en su juego, solo se lo seguiría un rato.

-No tengo la suerte de algunos, a mí no me mantienen mis padres, tengo que hacerlo yo mismo.

-Por lo menos te libras de tener que ir todos los domingos vestido como un pimpollo para comer con ellos -Ambos soltaron una carcajada.

Salteando algún que otro muro medio derrumbado y esquivando montones de basura, acabaron llegando a la fábrica de madera abandonada que les servía como punto de reunión. Allí ya estaban todos, esperándolos, tal como Taehyung había dicho.

-¿En qué os entretenéis tanto siempre? -Jimin fue el primero que les dio la bienvenida con un apretón de manos.

-Este dormilón, que se le pegan las sábanas -Taehyung en seguida fue a soltar su broma. Tenía suerte de que aún estuviera medio atontado, sino, tendría una buena respuesta para él. Se limitó a sacarle la lengua.

-Ahora que estáis todos, me han dicho que los chicos de Yoonseung han tenido problemas, los pillaron en la estación de tren mientras hacían una pintada, han pasado la noche en el calabozo -Ya todos reunidos, Jungkook les informó lo que sabía de los que consideraban sus rivales.

-Nunca han ido con mucho cuidado, no son para nada muy espabilados que digamos -Jin, a su lado, negaba con la cabeza lentamente, mientras que Taehyung soltaba una carcajada.

-Sólo son unos pringados, siempre les ocurre algo así -Contestó aun riendo.

-Oye, V, no te rías del mal ajeno que el tuyo viene de camino -Suga, le cortó la risa, provocando que sus compañeros de rieran con fuerza de su cara al escucharlo. Hasta Suga sonreía divertido.

-Yo tengo la suerte de mi lado siempre, además, yo tengo mejores amigos que esos inútiles -Metiendo las manos en los bolsillos intentó hacerse el indiferente, como si sus palabras no le hubieran afectado para nada.

-Pues… Anoche vi a Yoonseung cuando volvía a casa, serían las cuatro de la mañana, se le veía muy raro, estaba como muy nervioso. Miraba a todos los lados, como si temiera que le estuvieran siguiendo -Comentó de pronto Hoseok, haciendo que las extrañas miradas de sus compañeros se pusieran en él.

-¿Por dónde era? ¿por dónde estabas? -Namjoon fue quien se atrevió a hacerle la pregunta que a todos les cruzaba por la mente.

-Em… Iba por los callejones del mercado… -Murmuró, bajito, sabiendo lo que pasaría a continuación.

-¿Y se puede saber que hacías tú a esas horas pasando por allí? -Suga fue directo, serio, mirándolo fijamente con un leve ápice de enfado en el rostro.

-Es el camino más rápido a casa…

-¡Pero te tenemos dicho que es peligroso esa zona a esas horas! -Fue duro, pero Suga le habló muy fríamente, pero sin subir el tono.

-Bueno, Suga, ya está hecho -Intervino Jin, para que no empezara a haber tensión entre ellos.- Hoseok, debes ir con cuidado, no te la juegues de esa manera.

-Aun así ¿viste algo más sobre Yoonseung? -Jimin intentó volver al tema de conversación, y cambiarlo un poco de la dirección que estaba tomando.

-No mucho más. Se metió por uno de los portales. Pero de lo que si me fijé es que era como que caminaba por las sombras para no ser visto. Estoy seguro que lo que no quería era que lo siguieran.

-Y al parecer fue a la misma hora que pillaron a su grupo haciendo pintadas ¿por qué no estaba con ellos? -Las palabras de Jungkook dieron que pensar en el resto.

-Eso no cuadra por ningún lado, nunca está solo, siempre va con sus perritos falderos -Taehyung parecía no importarle mucho el tema. Pero aportó su opinión.

-Ni idea, pero lo que importa es que esté metido en lo que esté metido Yoonseung, mejor que no tengamos nada que ver, así que procurar no buscarle la boca, ni a sus lacayos ni a él, y eso va por vosotros -Namjoon señaló a Taehyung y a Hoseok, que se hicieron los ofendidos.

-¿Que os parece si nos echamos unas cartas? -Estoy seguro de que os ganaré -Jimin sacó su baraja de cartas, que siempre llevaba encima, comenzando a picar a algunos de sus amigos para que jugaran con él.

Hoseok no le apetecía mucho jugar a eso. Sentía su cabeza algo cargada y estaba muy cansado. Se sentó sobre un viejo sofá, a pesar de que era muy incómodo, no había donde más sentarse por allí.

Observaba a sus compañeros, rodeando un bidón que utilizaban como mesa, repartiéndose las cartas y apostando alguna cosa. Participaría con ellos, pero en su mente tenía aún el extraño sueño que lo había estado torturando toda la noche.

-Sueles ser el primero en estar junto a ese bidón pidiendo que te den una mano de cartas -Suga se sentó a su lado, mirando a sus compañeros como él.- Espero que no sea por la contestación que te he dado.

-No, no, no es por eso. Es que he tenido un sueño muy estresante y no he podido dormir bien -A Hoseok se le escapó un profundo bostezo.- Además no consigo quitármelo de la cabeza, nunca he tenido un sueño así.

-Siempre tienes sueños raros.

-Este lo era mucho más…

Notaba la mirada de Suga clavada en él. Giró la cabeza, para mirarle a los ojos. Por un momento se olvidó de donde estaba. Solo estaban ellos dos. Era extraño, cada vez que lo miraba a los ojos sentía como una conexión entre ambos. Algo que no podía explicar. De pronto vio como esbozaba una pequeña sonrisa, esa sonrisa que lo hacía más atractivo. Más de lo normal.

-No te preocupes, si quieres esta noche duermo contigo y te mimo, como si fuera tu mamá -Bromeó Suga, aunque para Hoseok casi que prefería que fuese de verdad.

-Ja, ja, que gracioso eres -Le golpeó el brazo Hoseok, haciéndole una mueca.

Suga le pasó el brazo por los hombros, atrayéndolo hacia él, como siempre le hacía. ¿Es que era a propósito? ¿Buscaba hacerle sentir así a posta? Odiaba que hiciera aquello, porque solo deseaba quedarse así y siempre acababan separándose.

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