martes, 7 de junio de 2016

(CLTiff) De desfile -Serial- Capitulo 9


Nota: ¡Hola hola! Esta vez me retrase en las actualizaciones, cosas de profesores que no entienden lo que es el tiempo libre. Ahora a lo nuestro, este capitulo es algo especial, aunque lo he terminado con una rara sensación. Espero que os guste, si es así, dejad un bonito comentario y no seáis malos. -Si queréis que actualice, alimentadme con comentarios.- (?)

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No dejaban de temblarle las manos. No podía quedarse quieta. No odia evitar mirar al espejo a cada segundo. Debía estar perfecta para la cena que tendría con Tiffany.

Pero los nervios la trataban mal. Se había cambiado de ropa varias veces, se había peinado de diferentes maneras. Llevaba ya un buen rato maquillada, y las piernas le comenzaron a doler después de tantos paseos que se estaba dando por su casa.

Ella se veía bien. Ni muy arriesgada, pero adecuada a la situación ¿y si a Tiffany no le gustaba cómo iba? Su jefa era una diseñadora profesional a diferencia de ella, y podía estar haciéndolo mal, y que Tiffany acabara olvidándose de ella.

No, no. Eso no podía pasar ¿la volvería a besar? Solo de pensarlo las mejillas se le tornaron de un color rojizo. CL se encontraba como en otro mundo. ¿Cómo pudo su vida cambiar tanto? ¿Cómo lo había hecho?

Consultó el reloj, era casi la hora de que un chófer la recogiera, así que de un rápido movimiento, dejó de mirar su reflejo, y terminar de darse los últimos retoques. No quería llegar tarde.

Aun temblando, salió de casa, asegurándose que lo llevaba todo en su bolsito de mano. No se le olvidaba nada de suma importancia, a pesar de que mientras bajaba hasta la entrada del edificio, algunas de la cosas, se le iban cayendo de las manos. Todo por culpa de los nervios.

Sintiendo en la cara una boconada de aire fresco de la noche, vio que el chofer ya estaba allí, esperándola.

La llevaría en una limusina oscura, algo grande para llevar solamente a una persona.

Al acercarse, el chofer le abrió la puerta de la parte trasera del auto, para que se montase, y así lo hizo. Nada más hacerlo, la puerta se cerró tras ella. El chófer parecía tener algo de prisa.

Cuando el coche arrancó, CL dejó que sus músculos se relajaran un poco. Ni siquiera prestó mucha atención al interior de la limusina, y tampoco por donde iban pasando. Cerró los ojos, intentando calmar sus nervios.

La agitación que tenía se fue desvaneciendo, sin querer pensar en nada, transcurriendo así, todo el trayecto que apenas duró unos minutos. Cuando el coche se detuvo finalmente, y el chofer se acercó a abrirle la puerta, los nervios volvieron de nuevo, como si en verdad no se hubieran ido y tan solo le habían dado una tregua.

-Señorita, que pase una buena noche –Le dijo despidiéndose de ella. CL le hizo una reverencia a modo de despedida, demasiado nerviosa como para llegar a pronunciar una palabra que se entendiese bien.

Estaba frente al hotel más caro de toda la ciudad, las piernas le temblaban y su miedo iba en aumento. Se sentía observaba por todo conforme iba avanzando, aunque en realidad, nadie la miraba. Tiffany le había indicado hacia donde se debía dirigir, pero CL se sentía muy perdido, y dudaba de si lo estaba haciendo bien.

Cuando entró en el edificio, intentó no aparentar estar perdida, a pesar de sentirse así. Con la mirada buscó algún cartel donde le señalara en que planta se encontraba el restaurante. Al acercarse al ascensor, lo vio. El restaurante estaba en la décima planta.

Pulsó el botón del ascensor, y este no tardó en llegar hasta allí. Se apartó a un lado, para que la gente se pudiera bajar, antes de montarse ella.

-¿A qué planta, señorita? –Le preguntó un botones, que lucía un uniforme horrible y ajustado.

-A la décima, por favor –Contestó CL, esperando que se montase alguien más, pero eso no sucedió.

Acompañada por el botones solamente, ascendió con el ascensor por el edificio. Todo el trayecto se le hizo más largo de lo que en realidad era. El sonido, del aparato deteniéndose, la asustó de lo concentraba que estaba en la situación que le tocaría vivir a continuación.

-Que pase una buena velada –Se despidió el botones, con una voz monótona, y prácticamente sin mirarla.

Con muchos más nervios que antes, CL se obligó a sí misma a avanzar por el restaurante, sin caerse ni tropezar ¿Dónde estaría Tiffany? Un camarero, el que parecía el encargado de todo, la detuvo.

-¿Señorita, tiene usted reserva? –Le preguntó, no de una forma muy amable, sino fría y descortés. Como si pareciese que ella se estaba intentando colar o algo similar.

-Sí, vengo con la señorita Tiffany, tengo una cena pendiente con ella –Aclaró CL, pareciendo segura sin llegar ahogarse con sus propias palabas.

-¡Oh! ¡Claro! La estábamos esperando –En cuanto supo quién era, cambió totalmente de expresión y de forma de hablar. Ahora se comportaba más amable de lo normal.

Le indicó que le siguiera, y eso hizo, seguirle hasta que se detuvo casi al final del salón, en una zona algo más tranquila de lo que había llegado a ver la chica. Allí estaba Tiffany, hermosa como siempre, observando la ciudad por la gran ventana que tenía a su lado.

Al notar su presencia, la miró con una encantadora sonrisa. Con una indicación del camarero, cortes ahora, se sentó justo enfrente de ella.

-¿Desea la señorita beber vino o alguna otra cosa? –Le preguntó con una estúpida sonrisa en el rostro. CL asintió, y le sirvió una copa de una botella de vino, que ya había en la mesa. Al parecer se trataba de un vino muy caro, y Tiffany lo había estrenado.

-Siento si he tardado en llegar –Dijo CL una vez el camarero las dejó solas.

-No te preocupes, has llegado a una hora muy buena –Poder ver a Tiffany tan tranquila, con la mirada puesta en ella, la hacía sentir especial.

-Me preguntaba si esta cita tiene algún motivo en especial –CL jugueteaba, entrelazando sus propios dedos, de los nervios que tenía.

-El único motivo que hay es que quería pasar un buen momento contigo, sin que tenga que ser por el trabajo.

A CL se le escapó una traviesa sonrisa al escucharla. Sabía que Tiffany no hacia cosas así con nadie, salvo con ella ahora, claro. Eso le encantaba, pasar tiempo con Tiffany la enamoraba poco a poco.

La cena transcurrió recorriendo cada expresión de Tiffany con la mirada, con unos impulsos intensos de felicidad, y unas mariposas que revoloteaban en su estómago, más ansiosas que ella. No quería que la cena terminase por nada en el mundo.

Entre sonrisas y miradas el tiempo pasó volando para ambas chicas. En ningún momento habían cortado el mágico ambiente que habían creado a su alrededor, pero una emergencia hizo que se tuviera que detener ese momento.

-Discúlpame, necesito ir al baño –CL, se incorporó, no queriendo dejar de hablar con Tiffany pero después de tanta copa de vino, tenía que hacerle una pequeña visita al baño.

Fue fácil encontrar los aseos, y por suerte, cuando entró, encontró uno libre. Tan rápida como pudo, se dispuso a hacer lo que había ido hacer. En cuanto acabó, se colocó bien su traje y salió para lavarse las manos.

Le resultó raro no ver a nadie allí, cuando llegó, había varias chicas, y ahora se encontraba sola. Eso a ella no le importaba, se lavaría las manos y volvería con su querida Tiffany.

-Veo que estás pasando una agradable noche –Una voz tras ella la asustó. Al ver quien era, frunció automáticamente el ceño.

-Taeyeon, no esperaba verte por aquí.

-Yo solo quería mantener una pequeña conversación contigo, no has contactado conmigo desde que te lo ofrecí –La mujer, se acercó cautelosamente hasta ella. La miraba fijamente, como una fiera mira a su presa.

-No me veo en la necesidad de hacerlo –Aclaró la chica, la situación se había vuelto muy incómoda, y quería acabar con esa conversación que no la llevaría a nada buen y marcharse de allí rápidamente.

-Pienso que estas dejando escapar de tus manos, una gran oportunidad –Insistió Taeyeon, ya a escasos centímetros de ella. La estaba acorralando, no podía aparentar algo de debilidad ahora.

-Yo creo que no, eso no es una oportunidad que a mí me aportara nada.

-Le eres muy fiel a Tiffany ¿Puedo saber el motivo de ello?

-Es una mujer con valores y una gran fuerza, y ella fue quien me dio la oportunidad que necesitaba.

-Suenas muy orgullosa hablando de ella, estás enamorada de Tiffany ¿verdad? No me lo digas, se te nota en los ojos cuando la nombras –Aquella mujer se relamió mientras la observaba. Captaba demasiados detalles de los que a CL le gustaría.

-Por lo menos, ella no va intentado robarle a nadie nada, solo con el fin de fastidiar a otros. A mí solo me ves como un juguete que robar y provocar daño. Tiffany jamás haría eso, tú no tienes corazón –CL se le encaró, aunque Taeyeon ni se inmutó de lo que le dijo a la cara.

-Di lo que quieras, pero acabaras deseando estar a mi lado con el paso del tiempo. Taeyeon alzo una mano para acariciar ligeramente su mejilla, acto que a CL le desagrado.

-Ni pienses que lo haré –La chica se apartó y se dispuso a marcharse, pero Taeyeon parecía que un tenía algo más que comunicarle.

-Tienes hasta el gran evento de Tiffany para decidirte, después no tendrás más oportunidades. Y por cierto, dile a mi amiga Tiffany que ha dejado perder a una gran artista. Yoona le manda saludos.

Asqueada por sus palabras, CL se giró para mirarla con desprecia, pero eso a Taeyeon le trajo sin cuidado. Se limitó a sonreír algo lasciva y a lanzarle un beso. CL no dudó ni un segundo más en salir de allí lo más pronto posible.

¿Cómo podía haber gente tan despreciable en el mundo? Y lo que le había dicho refiriéndose a Yoona ¿acaso ahora esta trabajaba para Taeyeon? No se fiaba de ninguna de las dos.

Estaba claro que querían hacerle daño a Tiffany, pero ella no se lo permitiría. Tampoco le diría nada sobre lo que acababa de pasar, mejor ahorrarle ese disgusto. Se intentó recomponer antes de llegar a la mesa, para que no le notara nada.

-Te has entretenido, eh –Comentó Tiffany mientras se sentaba.

-Es que había muchas chicas, y he tenido que esperar, lo siento –Tuvo que mentirle, pero tampoco quería que al hablarle de Taeyeon, se estropeara su velada.

-Quisiera comentarte algo –Tiffany apoyaba los codos sobre la mesa, y la miraba misteriosa.

-Claro, dime.

-¿Te gustaría pasar toda esta semana conmigo? Me explico –Tiffany tomó un último trago de su copa, apurando el vino que quedaba.- Quisiera que me acompañes a todas las reuniones y eventos, y así aprendas como funciona este mundo, así podrás valerte por ti misma y aprendes como llevar este tipo de negocio ¿Qué te parece?

¿Pasar más tiempo con Tiffany? ¿Conocer a sus amistados y su vida? Su respuesta era muy clara.

-¡Por supuesto que sí! –CL estaba entusiasmada con su proposición, y se le notó.

-Vaya –Tiffany dejó escapar una pequeña risa.- No pensaba que aceptarías tan fácilmente, creía que pensarías que todo eso sería un aburrimiento.

-Para nada, yo hago lo que sea con tal de pasar más tiempo contigo –De la emoción, habló más de la cuenta, y cuando se quiso percatar de ello, era demasiado tarde, pero Tiffany no se lo tomó a mal.

-¿Así que te gusta pasar tiempo conmigo? –Dijo ella, mirando fijamente a sus ojos. CL no sabía dónde meterse en ese momento.

-Sí… Bueno… Yo…

-No te preocupes, a mí me encanta pasar el tiempo contigo también. Siento que puedo ser realmente to misma y relajarme –Tiffany parecía ser sincera al decir eso.

-¿Es que no eres tú misma en otros momentos?

-La verdad es no puedo, Chaerin, me he de comportar seria y fría, calculadora, para que otros no intenten aprovecharse de mí, pero no soy así ¿Tú cómo me ves?

CL se quedó observando a Tiffany. Recordaba cada ápice de ella, que bajo aquella mascara era una mujer cálida, buena y que sufría y luchaba por quien quería. Sintió algo similar a una ola de calor que inundaba su pecho. Tiffany era la mujer perfecta.

-Estoy más que segura que cualquiera se enamoraría de ti. Eres una buena mujer –CL se sentía cohibida, pero por nada del mundo se esperaría viviré la situación que se le estaba presentando.

-No me interesa que cualquiera se enamore de mí, solo quiero sea tú quien se enamore de mí.

La pilló completamente por sorpresa, el mundo desapareció a su alrededor, solo podía ver a Tiffany y su hermoso rostro ¿Cómo no estar enamorada de ella?

-Lo siento si te ha molestado lo que te dicho, no era mi intención…

Tiffany parecía estar disculpándose, pero CL no sabía que decir, así que directamente se puso en pie y fue hacia ella. Quería que supiera lo que en su corazón albergaba, y con palabras no podía demostrárselo.

A su lado, la hizo mirarla, y sin vacilar, besó sus labios con tantas ganas que se preguntó a sí misma porque no lo había hecho antes. Tiffany complacida, le correspondió, sincerando lo que sentía con aquel simple acto.

-Quiero enseñarte algo –Dijo Tiffany en un susurro cuando sus labios se separaron.

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