sábado, 15 de febrero de 2020

Destino | Jeonghan x Joshua

Destino


Pareja: Jeonghan x Joshua
Grupo: Seventeen
Título: Destino
Tipo: Yaoi
Género: Drama | AU
Advertencias: Muertes


¡Hola a todos! Comienzo una nueva etapa y es que después de tanto tiempo sin escribir ni una sola historia, me he sentido con ganas de volver a empezar de nuevo. No sé cuanto tiempo lo mantendré, no sé con que frecuencia lo actualizaré todo, solo sé que quiero ir subiendo cosas sin presión, sin obligación, solo aquello que me apetezca subir. Espero que os guste y no dudéis en hacer uso de la caja de comentarios para cualquier cosa





Día 1.

Hoy comienza un nuevo proyecto. Llevo años queriendo participar en él, mucho tiempo viendo como se iba preparando para llegar al gran día; hoy. Esto cambiará la vida de muchos y si todo sale bien, también cambiará el futuro de la humanidad. Y yo formo parte de ello. Todos estamos nerviosos, será un gran paso para nuestras carreras. Los ensayos con los productos se realizaron con éxito, parece que el proyecto X está en pleno desarrollo y hay que pasar a la siguiente fase; la más importante. Inyectar el patógeno en humanos y ver como evoluciona. No se conocen ninguno de los síntomas o mutaciones que pueden tener, pero para eso estamos aquí.

Se han seleccionado unos individuos de diferentes características físicas y sociales para tratar con ellos, mientras nosotros seremos divididos en pequeños grupos de tres, dónde debemos tratarlos y estudiarlos; con el fin de conocer más datos sobre el proyecto X.

Estoy a la espera de la asignación de compañeros y ver cual de los sujetos será nuestro conejillo de indias. Estoy entusiasmado. Todo por el avance y el bien de la humanidad.


Día 2.

Nuestro sujeto es un hombre joven de 23 años. Su ficha la he estado estudiando con determinación. Sus datos son los siguientes:


     Nombre: Hong Ji Soo
     Fecha de nacimiento: 30-12-1995
     Lugar de nacimiento: Los Ángeles, California.
     Tipo de sangre: A
     Peso: 60kg
     Estatura: 177cm
     Datos: Un chico tranquilo, callado e inexpresivo. Se ve saludable. Sin familiares conocidos. Sufrió cáncer a los 9 años; leucemia. Según su historial médico, superó la leucemia sin problema alguno tras el tratamiento correspondiente.


No sabía nada más del sujeto. Salvo una imagen que acompañaba la ficha del susodicho en la que mostraba un semblante serio, rostro liviano, mirada intensa y unos cabellos oscuros que caían sobre sus ojos.

Para mi es indiferente la vida de ese chico, era simplemente un individuo al cual iba a tratar durante un par de meses. Ese era el límite del proyecto X. Durante todo ese tiempo, tendría que introducir los resultados ya obtenidos del patógeno en el sujeto y estudiar sus síntomas o como sus cuerpos lo iban asimilando. Lo importante era tomar nota hasta del último detalle. Eso era lo emocionante.


Día 3.

No sabría como definir el día de hoy con exactitud. Hemos conocido al individuo. No parecía importarle ni interesarse por el líquido verdoso que le hemos introducido en su cuerpo, ni por las preguntas que mis compañeros y yo hemos ido formulando. Se limitaba a responder con el mismo semblante de la imagen de su ficha. Me parecía muy extraño y no podía apartar ni tan siquiera la mirada de sus grandes ojos. No nos hacia preguntas ni juzgaba nada de nuestras acciones, solo asentía conforme a todo. Aunque estuviera allí por voluntad propia, lo normal es que los sujetos se sintieran curiosos por lo que se les iba a hacer. Por lo menos, al resto de grupos si que habían tenido que dar explicaciones a sus pacientes. Pero el nuestro ni parecía interesado lo más mínimo. Lo mejor sería no pensar en ello más y centrarme en el trabajo, que tenía mucho por delante.


Día 6.

Ya han aparecido los primeros cambios. Las pulsaciones del individuo Hong Ji Soo están más alteradas de lo normal y ha comenzado a padecer fiebre. El día de ayer transcurrió con tranquilidad, sin infracciones, pero la alta fiebre parece que le está afectando. Me ha tocado a mi atenderle, ya que era el que estaba de guardia. Le he formulado una serie de preguntas sobre como se encontraba o qué sentía, sin embargo sus respuestas no eran más que monosílabos y frases cortas que apenas salían de sus labios audibles. No se le veía preocupado por su salud. Me pregunta que le habría llevado a aceptar aquella situación. En realidad no debería importarme ni lo más mínimo, pero no era nada más que curiosidad científica.

Empero, no voy a evitar decir que he pasado cerca de unos minutos, tres exactamente, mirándolo con detenimiento. Diría que recorriendo su rostro, estudiándolo, pero sería mentir. Me he pasado tres minutos eclipsado con su intensa mirada. Era limpia, sin temor, sincera. Una mirada profunda, sin titubeos, sin arrepentimientos. El sujeto no me devolvió la mirada en ningún momento, creo que se percató de mi osadía.

Ahora que lo pienso, me avergüenzo de mi comportamiento, pero no lo he podido evitar. Fue algo que no hice de manera consciente. No se volverá a repetir.


Día 9.

A lo largo de estos días, la fiebre se ha estado manteniendo elevada, pero todo sigue de nuevo su curso.

He comparado los datos con algunos de mis compañeros y ellos han podido obtener más información que nosotros. Me pregunto si lo hemos estado haciendo bien. Hemos seguido todos los pasos pero nuestro susodicho sigue en buenas condiciones.

Esto me ha tenido gran parte del día con la mosca detrás de la oreja. Necesitaba saber más. Y esto me llevó a tomar una peculiar decisión. No me había visto capaz de sentarme a charlar con el paciente en la vida, pero allí estaba yo, tras la cena, en el momento de valorar su estado físico buscando datos. Pero no observando, sino a través de las palabra; un método que poco usaba y que tal vez, en esta ocasión, me dio resultados.

—¿Cómo te sientes hoy?

—Sigo igual.

—¿Ningún cambio?

—Ninguno.

Allí que me senté a su lado para entablar una relación más cercana, para que la barrera médico—paciente cayera en mil pedazos y pudiera acceder a lo que su corazón escondía.

—¿Por qué decidiste ofrecerte voluntario para este proyecto teniendo en cuenta todas las consecuencias que conlleva? —No tuve que pensar mucho como decírselo sin dejar claro que todo aquello le acabaría llevando a la muerte.

—No lo sé, simplemente lo hice.

—Pero… ¿no te arrepientes de ello? ¿No dejas a nadie atrás que tal vez sufra con tu ausencia?

—No, para nada. Siempre he estado solo. Sencillamente creo que este es mi destino. Mi forma de ayudar al mundo.

—Hay otras formas de hacerlo y no… poniendo tu vida en peligro.

—No me importa.

Su respuesta me pareció sincera, pero además, sin un ápice de sentimientos o arrepentimiento. Era como si se los hubieran arrancados todos y no valorara su propia existencia.

No seguí preguntándole sobre ello, pasé a querer conocer más sus gustos, aficiones, sobre que solía hacer antes de llegar a ese lugar, que comida prefería,… Temas mundanos, que no servían para nada en mi investigación, empero lo cierto es que me encontraba cómodo hablando con él, en su presencia. Pero no sabría decir el por qué.


Día 14.

Hace 5 días que hemos estado siguiendo con el tratamiento y hasta el día de hoy no hemos visto ningún cambio. Sin embargo, lo que ha sucedido hace unos momentos, no lo puedo dejar pasar.

Es cierto que he tomado la costumbre de quedarme a charlar con el sujeto cada noche tras las pruebas correspondientes. Quizás no sea lo más acertado, pero la realidad es que a mi me apetecía. Cada vez que conocía algo más de él, era una pequeña cantidad más que añadía a mi curiosidad que aún mantenía por el motivo que lo había llevado hasta allí.

Estaba comentándole que mis padres siempre habían querido que estudiara para ser abogado y no un médico científico, aunque tampoco les llegaba a desagradar por completo, cuando el semblante de JiSoo volverse pálido por segundos, como sus ojos se cerraron y acabó cayendo inconsciente dejándome la palabra en la boca. Me asusté. No sabía qué hacer. Mi habitual comportamiento era calculador y metódico, pero en esta ocasión se me había ido un poco de las manos. Paralizado, me quedé observando su cuerpo inerte, con miedo. Reaccioné por fin cuando apareció mi compañero de equipo Wonwoo ante el incesante pitidos de las dichosas máquinas a las que estaba conectado JiSoo que no me dejaban pensar.

—¡¿Quieres reaccionar?! ¡¿Qué te pasa, JeongHan?!

Sus palabras fueron las que me sacaron del trance. Por pura suerte. El paciente había perdido el pulso por unos segundos al quedarse inconsciente. Al parecer, su corazón se detuvo unos instantes debido a la sustancia que se había desarrollado para el proyecto X que cada día religiosamente se introducía en su cuerpo.

Estabilizado JiSoo y fuera de peligro, a mi me vino una buena bronca, merecida por mi actitud. No tengo excusa. Y me pregunté por qué no supe reaccionar. Ahora que estoy más tranquilo lo sé. He sentido el miedo de perder a JiSoo.


Día 21.

He descuidado mi tarea de ir informando y escribiendo cada día todo lo que se acontecía, pero mi cabeza está en otro mundo. Solo puedo pensar en JiSoo y desear que llegue mi turno de noche para poder hablar con él sin nadie mirándome ni juzgándome por mis acciones. Aún no he comprendido el motivo, pero cuando lo veo postrado en la cama, siento dolor y felicidad a la misma vez. Sí. Felicidad por estar con él, escuchar su voz, desahogarme con mis problemas y me escuche con atención, sentirme al lado de alguien que me aporta comodidad… Pero también dolor, porque esa felicidad será efímera y un día, el menos esperado, JiSoo ya no estará para hacerme feliz. Debería ir haciéndome el cuerpo.


Día 29.

Tomé hace unos días la decisión de actuar con cautela con JiSoo. Al fin y al cabo, no era nada más que un sujeto en medio de un proyecto ¿no? Era parte de mi trabajo, debía ser un profesional, como siempre he sido. Pero por mucho que me intentaba convencer a mi mismo, cuando me plantaba ante él y su brillante mirada, todo mi esfuerzo mental y mi lucha interna para conseguirlo, se iba por donde había venido.

Pero debo asimilar esta filosofía como una realidad. Me duele el pecho. Me siento triste. Y aunque no lo demuestro, estoy confuso por mis propios sentimientos.

Me he encontrado hoy con un JiSoo apagado, sus ojos no desprendían esa habitual chispa que lo caracterizaba. Eso fue la primera señal de que algo no andaba bien.

—¿Sucede algo? ¿Cómo te encuentras hoy?

—No lo sé… yo me siento como siempre, tal vez sin fuerzas, pero por lo demás… —hasta su voz sonaba sin vida. Me alarmó.

De manera instintiva, busqué su mano y la agarré con firmeza. Estaba tibia. Acaricié el dorso de este en busca de proporcionarle fuerza. El me devolvió una sonrisa. Acto seguido, me formuló una pregunta que me dejó helado de la cabeza a los pies.

—¿Cuánto crees que me queda de vida?

—No lo sé con exactitud si soy sincero.

No lo sabía. Y no lo quería saber tampoco.

—No creo que cumpla el segundo mes. Ni siquiera sé si superaré este.

—No digas esas cosas. Saldrá todo bien. Tus resultados son bastante favorables.

Y no mentía. Algunos de los sujetos ya habían muerto o estaban a punto de hacerlo. JiSoo era el único de los que quedaban que ofrecía unos resultados buenos en cuanto a salud teniendo en cuenta su situación.

—He estado observándote mucho… Tienes una mirada muy bonita ¿sabes? Y una sonrisa a la que deberías sacar más partido. No sé como no tienes ya pareja.

—¿Eso crees?

—No lo creo, lo estoy viendo ante mí ahora mismo.

JiSoo siempre tenía unas palabras de calidad para mi y no fue una excepción que esta vez volviera a sentir algo inquieto en mi estómago. Seguro que la comida que ofrecían allí me sentaba bastante mal y con las emociones fuertes acababa por tener retortijones. Pero lo cierto es que empezaba a pensar que ya no habría una vida después de Hong JiSoo.


Día 40.

He recibido un aviso de mis superiores, pero no me importa en absoluto. He sido feliz durante unas horas y creo que jamás volveré a serlo de igual modo.

En mis charlas con JiSoo me dijo que siempre había querido montar en una noria y ver la ciudad desde esta. Como en los últimos días ha estado algo apagado, decidí una tarde que me lo llevaría fuera del centro. Sí. Sin permiso y sin decir nada a nadie. Claro, porque me iba a llevar una respuesta negativa por parte de los directivos, por eso mismo prefería pedir perdón, que permiso.

Tuve que engañarlo con que lo iban a cambiar de centro porque insistía en seguir allí. Le llevé ropa de calle y lo monté en un taxi camino al centro de la ciudad, donde habían organizado una especie de mercadillo con objetos hechos a manos y en medio de todo, una majestuosa noria que desprendía diferentes colores, reinaba el lugar.

JiSoo no parecía creérselo cuando la tenía ante sus narices, fue cuando lo tomé de la mano y lo llevé ante ella cuando comenzó a ver que todo era real. Yo invité, obvio. Era mi regalo. Y con tan solo ver la felicidad que sus grandes ojos desprendían, yo me sentía la persona más dichosa del lugar. No había nada más que necesitara.

Era como un niño pequeño experimentando esa sensación por primera vez en su vida. Lo observaba todo curioso y fascinado. Todo le fascinaba hasta el punto de hacerme sentir que hacía algo maravilloso por él. Estábamos los dos en otro mundo cuando la noria se detuvo y pudimos observar la ciudad anocheciendo con sus luces y su vida propia. Cuando allí en la soledad de la cabina de la noria pude confirmar todo lo que había estado sintiendo semanas atrás. Solo con mirarle, lo supe.

—JiSoo… Te quiero.

Fue apenas un murmullo pero él me escuchó. Giró su níveo rostro para mirarme a los ojos y cuando me quise dar cuenta, estábamos besándonos. Y qué beso. Fue como una explosión de felicidad y calidez. Un gesto que alteró hasta mi alma que creía muerta. Aún podía percibir e en sus labios el sabor del amargo café al que había invitado momentos antes. No quise que ese momento acabara por nada en el mundo. Podíamos seguir así, durante toda una vida y no cansarme jamás.


Día 46.

Apenas he podido disfrutar de unos días increíbles con JiSoo. Es cierto que no hemos podido tener una escapada como la de hace unos días, pero he estado con él todo el tiempo que he podido. Todo parecía ir en orden, estaba de maravilla. Apenas quedaban ya sujetos para el proyecto X y JiSoo seguía como si nada le estuviese afectando; salvo sus fiebres altas en medio de la noche o la poca asimilación de comida por parte del estómago.

Sin embargo, hoy ha tenido una recaída importante. Ha perdido la consciencia esta tarde. Se le han hecho las pruebas pertinentes para saber si era por el corazón, como la vez anterior, pero no hemos conseguido sacar resultados, aún tenemos que esperar. Estoy nervioso, aún no ha despertado y han pasado horas. Su pulso es constante, pero me aterra no mirar por unos segundos y perderlo para siempre. Novahora que parecía ir todo bien. No ahora que por fin yo mismo había encontrado un motivo para vivir, alguien con quien compartir mi vida. Iba todo a las mil maravillas, ¿qué estaba fallando?


Día 50.

Todo ha seguido en el mismo estado. Las pruebas no nos han dado resultados concluyentes y JiSoo no ha despertado aún. No ha sucedido nada más destacable, pero ahí sigue. Podríamos salvarlo, proporcionándole lo mismo que a cualquier paciente de un hospital, pero por el bien del proyecto X no podíamos hacerlo. Tenía que seguir su curso. Debía ser el propio cuerpo del paciente quien se sobrepusiera a todo. No podía hacer nada. La impotencia me estaba comiendo por dentro. Tan solo esperaba a su lado que despertase, me dijese que estaba todo bien y que volveríamos a tener una vida como había estado soñando. Que superaría todo y por fin ambos seríamos tan felices como nos merecíamos. No estaba pidiendo mucho ¿cierto?


Día 53.

No hay ningún cambio. Temo por la vida de JiSoo ¿qué será de mi sin él? Ahora solo me escucha, no me sonríe. Y eso me mata.


Día 56.

Hoy hemos probado a darle una nueva sustancia a pesar de mi insistencia por salvarlo. Van a echarme del proyecto X, pero no me importa, quiero salvar la vida de JiSoo. Quiero que pueda vivir su vida como merece, que tenga motivos para vivir y para disfrutar de su hermosa vida.


Día 58.

JiSoo ha fallecido. Por lo que me han dicho, ha despertado unos segundos para murmurar mi nombre y posteriormente cerrar los ojos para siempre. Nadie lo ve, pero estoy llorando como nunca antes. Nunca he llorado. Lo estoy haciendo ahora mismo. No quiero seguir con esto. Necesito fumar.


Día 60.

JiSoo no ha muerto por el proyecto X. Según la autopsia, fue el único que superó las barreras del proyecto X, hubiera sobrevivido sin problemas. Ha muerto por cáncer. Se le reactivó a la semana de acceder a participar en el proyecto X y no se le ha detectado en todo este tiempo. JiSoo podía seguir aquí conmigo. Y no lo está.



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