lunes, 6 de junio de 2016

(WooGyu) Still with you -Oneshot-


Título: Still with you

Pareja: WooGyu (WooHyun + SungGyu)

Tipo: Yaoi

Géneros: Angst, Drama.

Clasificación: T/T+

Descripción: A pesar de todo, Sunggyu quiere estar a su lado, constantemente, hasta que llegue el día que Woohyun despierte. Pero el mundo no se lo pone fácil…

Advertencias: Muerte de un personaje, palabras subidas de tono.

Notas: ¡Hola! Si lo que queréis es echaros a llorar, este es vuestro oneshot (?). He visto desde la pequeña encuesta que hicimos, que algunos queríais historias de Infinite, y bueno, como Sunggyu me gusta bastante he decidido dejaros este oneshot con Woohyun. Puede que en un futuro haya más, según como guste este. ^^

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Se había quedado dormido allí sentado en aquel incómodo sofá de hospital. Desde hacía semanas, apenas dormía por las noches, y las cabezadas las daba cuando su cuerpo al parecer se relajaba un poco. Pero quedarse allí dormido era lo peor que podía hacer.

Su cuerpo se sentía completamente agarrotado por dormir allí, el cuello le dolía a rabiar cuando comenzó a mover la cabeza. los ojos los abrió poco a poco. Le dolía mucho, ya que no conseguía ni descansar cada vez que echaba una mísera cabezada. Pero se pasa casi todo el día en el hospital, excepto las noches, que se iba a trabajar.

Al abrir por completo los ojos, se encontró lo mismo de siempre. Nada había cambiado. El constante sonido de la máquina, un pitido algo agudo, se metía en su cabeza y no salía. La habitación blanca, con tan solo el sofá en el que él estaba, un pequeño armario y la gran cama rodeada de máquinas.

Dirigió su mirada hasta la cama que reinaba en el centro de la habitación. El cuerpo inerte que descansaba sobre esta seguía allí, en la misma postura que todos los días anteriores.

Desde donde estaba, escuchaba como la máquina respiraba por ese cuerpo, las pulsaciones de su cansado corazón y podía observar como todo seguía igual que siempre.

Estirándose al levantarse, sintió que sus huesos crujían por pasar toda la noche allí sentado. Con un paso lento se acercó al cuerpo de aquella persona por la que velaba tanto para observarle, pero es que nada había cambiado, seguía igual. Con sus ojos cerrados, su semblante serio y su cabello alborotado.

La pena lo embargó al momento. Como una persona tan joven podía estar así, sin vida casi, porque el mundo se comportó de manera cruel con él. Y todo por no hacerle caso.

Woohyun desde siempre había sido un aficionado a las motos, siempre quiso una, y cuando la tuvo se empeñó en salir con ella. Un día de lluvia y a la hora en la que más tráfico había. Él insistió en que no lo hiciera, que se esperase. Pero tan cabezón que era se fue solo.

La siguiente noticia que tuvo de él era por parte de la policía diciéndole que había tenido un grave accidente y estaba muy mal en el hospital. Lo operaron, le hicieron de todo, pero allí hasta dos meses después en coma, tumbado en una fría cama de un hospital a la espera de volver a la vida.

Y él allí, cuidándolo en todo momento, olvidándose del mundo. Tan solo trabajaba para poder pagarle la estancia en el hospital. Woohyun no tenía familia, y él estaba olvidándose de la suya por estar constantemente a su lado. No quería que pasase algo mientras él no estaba, por lo que solo salía del hospital para ir a trabajar, después, volvía al momento.

Con el mismo miedo que siempre sentía cuando iba a tocarlo, acercó su mano a la de é. Su piel seguía tan suave, pero el hecho de tocarlo y no sentir un acto de respuesta le daba miedo. Millones de preguntas, de dudas, lo habían invadido en todo el tiempo que Woohyun había estado en coma.

Tampoco los médicos le ofrecían una buena visión de futuro. Ninguno decía que hubiera esperanza. Él la había tenido desde el principio, pero el hecho de que pasase el tiempo y no tener ni una buena noticia lo iba consumiendo por dentro ¿tenía que seguir esperando o rendirse?

Consultó la hora en su teléfono móvil. Se acercaba la hora en la que debía irse a trabajar y tenía que mejorar un poco en la medida de lo posible su aspecto.

Se metió en el pequeño cuarto de aseo que tenía la habitación de Woohyun para echarse algo de agua en la cara y despejarse. Al ver su demacrado aspecto en el espejo le dio la sensación que el que estaba muerto en vida era él.

Sus ojos estaban hinchados, lucía unas profundas ojeras y sus pómulos se notaban mucho. Había dejado de comer considerablemente, apenas se alimentaba. No es porque no quisiera, es que todo lo que comía acababa echándolo.

Hizo lo que pudo para mejorar su aspecto antes de salir y comprobar que Woohyun seguía igual. Se acercó a él para despedirse ya que no lo vería hasta que volviese a amanecer.

Se inclinó sobre él, y entre un espacio de su alborotado cabello deposito un beso en su frente. Cada vez que tenía que salir, un sentimiento de pena lo inundaba. El miedo a pensar que pudiera pasar algo mientras no estaba era superior a cualquier cosa.

Sin querer mirar atrás, salió de la habitación del hospital a la misma vez que entraba una enfermera para controlar el nivel de las máquinas.

Tan solo se despidió para seguir su camino hasta salir del hospital. La gente también se iba yendo a sus casas después de visitar a algún familiar o amigo que estuviera hospitalizado.

El estaría de vuelta a las ocho de la mañana, a la espera de que Woohyun despertase. Sabía que estaba solo y que él era lo único que tenía.

Ni siquiera quería gastar el dinero en coger un taxi, así que iría andando hasta la gasolinera en la que trabajaba. No era mucho. Sólo que no era de las que tenían una buena reputación.

Estaba siempre abierta las 24 horas, incluidos los fines de semana y él trabajaba cada noche, todos los días, sin descansos ni vacaciones. No porque no los tuviera sino porque prefería trabajar para poder conseguir el dinero y pagar el hospital.

Tras cerca de media hora andando, acabó llegando casi asfixiado. Recibió una regañina por parte de su jefe al llegar tarde, tuvo que ponerse a limpiar el lugar cuando a un cliente se le cayó una botella que reventó.

No eran más que las doce de la noche y ya estaba harto de estar allí. Su cuerpo tan sólo pedía un merecido descanso, sus ojos y su mente tan solo querían desconectar durante unos segundos y él tener un rato de tranquilidad.

Cuando tuvo unos segundos de descanso, su mente se activó para pensar en aquello que no quería. Prefería no pensar en su situación y en la de Woohyun, en qué pasaría con ellos si no despertaba o que haría él sin la persona que más amaba.

Sabía que aún había algo en él que mantenía una pequeña ápice de esperanza porque algún día Woohyun los sorprendiera a todos abriendo los ojos y así que volviesen a su antigua vida donde eran felices y apenas tenían problemas.

Pero todo lo veía muy negro ¿qué debía hacer? Tal vez rendirse y centrarse en él sería lo más fácil, pero no podría dejar a Woohyun solo, no tenía a nadie más que a él ¿y si despertaba y se encontraba solo? No podía permitir eso. Tenía que seguir a su lado.

Suspiró mientras se pasaba una mano por el cabello ¿desde cuándo no dedicaba un rato para sí mismo? Sentía como poco a poco se iba consumiendo por dentro.

Apenas tenía ganas de salir a la calle, pasar un buen rato, incluso no le apetecía coger un libro y leer, lo que era su hobby y lo que más amaba hacer.

Lo único que era capaz de hacer era ir a trabajar y volver al hospital, a sentarse cada día en aquel incomodo sofá a la espera de que Woohyun despertarse de su letargo. No había más rutina en su vida que esa.

Atendió su móvil, por si tenía algún mensaje de parte del hospital por si algo había sucedido con su amado, pero como siempre, no tenía nada.

Cuando pensaba que pasaría toda noche aburrido, sin apenas ninguna visita ni nada con lo que entretenerse, un extraño hombre que parecía muy nervioso entró por la puerta del puesto de la gasolinera en la que él estaba.

Iba a saludarle cuando sacó una pistola y le apuntó directamente con esta.

-Pon las manos sobre tu cabeza, donde las pueda ver –El nerviosismo delataba al atracador, tanto en la voz como en las manos con las que sujetaba el arma.

Sin querer desquiciarlo y que cometiera algún error, hizo lo que le dijo, subió sus manos hasta ponerlas en su cabeza, a la espera de su siguiente paso.

-Bien, ahora abre la caja fuerte y dame todo el dinero que tengas, venga, rápido, y no vayas a dar ningún aviso a las autoridades o te meto un tiro por el culo –Aunque usaba un tono bastante duro y grotesco para parecer seguro con lo que estaba haciendo, el hombre temblaba como un flan.

Fue a hacer lo que le pedía, cuando la puerta del lugar se abrió asustando al atracador. Una mujer algo mayor entraba para pagarle el uso de la gasolina y a comprar algo. Al ver como estaba la situación, la mujer estuvo a punto de marcharse corriendo.

-No vayas a salir ahora de aquí o no saldrás viva. Entra y ponte contra los congeladores donde pueda verte.

Gimoteando por el miedo, la mujer hizo lo que le pidió, comenzando a llorar de manera silenciosa. Cuando el atracador se aseguró que hizo lo que le pidió, volvió a apuntarle.

-¡Tú! ¡Sigue con lo que estabas! –Le amenazó, más ansioso que antes.

Sin querer provocar que se cabreara más, abrió la caja registradora. Tampoco es que hubiera mucho dinero allí, así que no se iba a llevar demasiado.

-¿Dónde te meto el dinero? –Le preguntó, ya que no le había indicado nada. La pregunta sorprendió al atracador que se alteró más.

-¡¿Qué estás diciendo?! –Apuntaba con la pistola de él a la mujer, y al revés constantemente.

-El dinero, que donde lo meto para que se lo lleve –Al ver cómo le había sentado que le preguntase, prefirió poner un tono cortes al responderle.

-En esta bolsa negra –Como si se acabase de acordar, le puso sobre el monitor una mochila negra para que metiese todo ahí.

Cuando la tuvo frente a él supuso que el hombre se pensaba que allí había mucho dinero y que por eso necesitaba una mochila tan grande. Pero había muy poco dinero, apenas hacían caja, así que sobraría mucho espacio.

Bajo su mirada y con los quejidos de la mujer de fondo metió el poco dinero que tenía la caja registradora en la mochila, lo que tardó en hacer apenas dos minutos.

-Ya está, todo el dinero –Dijo alejándose un poco de la mochila y volviendo a levantar las manos sobre su cabeza.

El hombre, aun nervioso se acercó para ver el contenido. Su rostro cambió al momento cuando se dio cuenta del poco dinero que había. Con las dos manos, sostuvo la pistola con la que le apuntó firmemente.

-¡Te he dicho que todo el dinero! –El hombre usó un tono agresivo para volver a dirigirse a él.

-Es todo el dinero que hay –Se excusó como pudo, sacudiendo la cabeza para así mostrarle que estaba diciendo la verdad.

-¡Tiene que haber más! ¡No solo eso! –Insistió de nuevo, desquiciándose más.

-Compruébelo usted mismo, no hay más, aquí no conseguimos mucho dinero, es una gasolinera –Quiso hacerle entender que no había más, pero el hombre estaba muy ansioso, a cada segundo que pasaba lo estaba más.

-¡Me da igual! ¡Quiero más dinero! –Alzando la voz alterado se giró al momento, apuntando con la pistola a la mujer que lloriqueaba.- ¡Dame todo lo que tengas o no saldrás de aquí viva!

La mujer seguía llorando pero nerviosa se puso a rebuscar en su bolso sacando todo lo que fuese más valioso que pudiese darle.

El tipo se acercó para observar bien lo que estaba haciendo, sin dejar de apuntarle. Por lo que podía ver, cada vez le temblaban más las manos.

Él tenía que hacer algo. Le estaban atracando sin más y no estaba haciendo nada. Miro a un lado y a otro, buscando que hacer. Pero lo único que veía que podía hacer era pulsar el pequeño botón de debajo del mostrador.

Pendiente de que estuviera entretenido con la señora, se movió poco a poco hacia el mostrador. Tenía que acercarse lo suficiente para poder darle ya que estaba semi escondido, pero los nerviosos movimientos del atracador no lo dejaban hacerlo con seguridad.

Cuando estaba a punto de tocarlo, el hombre se giró hacia él, apuntándole.

-¡¿Qué estás haciendo tú?! –Le gritó, escupiendo saliva al hacerlo. Sus ojos parecían estar a punto de salírseles de los ojos.- ¿Ibas a llamar a la policía?

-Oh, no, yo no iba a hacerlo, solo…

-¡Sí lo ibas a hacer! –El atracador gritó más fuerte aún sacado de sus casillas, provocando que la mujer gimiese más encogida en el suelo.- ¡Te voy a dar un buen motivo para volver hacerlo!

-¡No! ¡Yo no iba a hacer nada! ¡Lo juro! –Intentó defenderse, echándose para atrás con las manos en alto mientras el hombre se acercaba hasta él, apuntándole con el arma a la cabeza. Se estaba arrepintiendo de haber intentad hacer algo por la situación

-¡No te preocupes que no volverás a hacer nada en toda tu puta vida! –Fue lo último que escuchó hasta que el atracador apretó el gatillo, disparándole justo en su frente.

Todo se volvió negro al momento, perdió la vista y dejó de escuchar. Una imagen de Woohyun pasó por su mente en un segundo. Después todo se acabó.



***



Su mente estaba nublada, le dolía a horrores la cabeza y le costaba abrir los ojos. Que mala noche había pasado, no se acordaba de nada.

Cuando quiso abrir los ojos, todo era algo borroso, hasta que se acostumbró. Todo era blanco, no era su habitación, estaba enganchado a una máquina que hacia ruidos raros y escuchó una puerta abrirse.

-¡Ha despertado! –Una mujer vestida de enfermera se acercó en seguida a él, dirigiéndole una luz a los ojos, observándoselos.

-¿Dónde estoy? –Preguntó cómo pudo. Escuchó su voz muy ronca de lo normal. Quiso incorporarse un poco, pero tenía el cuerpo entumecido.

¿Se encuentra bien? Está en el hospital. Siento que sea duro lo que le voy a decir, pero acaba de salir de un coma –Le informó la enfermera a la misma vez que revisaba las maquinas a las que parecía estar enganchado.

-¿Hospital? ¿En coma? –Le costó relacionar las cosas, ni siquiera era consciente de cómo había llegado hasta allí. Pero de pronto una luz se encendió en su mente.- ¿Y mi novio? ¿Y Sungkyu?

-¿Perdón? ¿A quién busca? –La enfermera al final pareció fijarse en él un momento, en lo que estaba diciendo.

-Mi-mi novio, mi único pariente, tiene que estar por aquí, o sabrá algo de mi ¿no? –Insistió. Con el solo hecho de acordarse de Sunggku su mente se activó al segundo.

-¿Un muchacho de unos 27 años muy mono? –Con tan solo esas palabras, vino la imagen de su novio a la cabeza.

-¡Sí! ¡Él! ¿Dónde está? –Se les abrió los ojos mucho más a la espera de que le dijera donde estaba.

-Oh… -El rostro de la enfermera se entristeció al momento. Esa señal no le gustó nada a Woohyun.- Él… se pasaba cada día aquí sentado esperando por usted… -Le señaló un viejo sofá que había pasado por alto al despertar.- Pero… Hace unos días mientras trabajaba un atracador le disparó, y… bueno… ayer fue su funeral…

-¿Qué…? –Lo que estaba escuchado no era real, seguro que todo era una broma.- No…, no, eso no es así ¡Sungkyu! ¡Sungkyu sal ya te he pillado la broma!

-¡Señor, es la verdad, está muerto! –La enfermera reaccionó cuando lo escuchó llamar al difunto.

-¡No! ¡Sungkyu! ¡Ya vale! ¡Esto no mola! –Woohyun gritaba mientras se intentaba poner en pie, pero la enfermera se abalanzó sobre él para impedírselo.

-¡No puede levantarse hasta que lo diga un médico! ¡Ayuda! –Al pedir auxilio, en cuanto la escucharon, varias enfermeras entraron a la habitación, y al ver lo que ocurría ayudaron a su compañera.- Cree que su novio muerto sigue vivo, anestesiadlo.

-¡Sungkyu! ¡Sal ya! ¡Sungkyu esto no me gusta nada! –Seguía insistiendo porque no podía creer que estuviera muerto, su Sungkyu no. Seguro que entraría en cualquier segundo por la puerta con una brillante sonrisa en el rostro.- Sungkyu…

Al momento, sintió como las fuerzas le abandonaban y que los ojos le pesaban ¿era todo un sueño? Esperaba que sí y al despertar encontrarse a Sungkyu abrazado a él en su cama, buscando su calor. Como siempre.

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