(JaeZy) Before this song ends -Oneshot-


Título: Before this song ends

Pareja: JaeZy (JB + Suzy)

Tipo: Hetero

Género
: AU, romance, fluff

Clasificación: PG

Descripción:

—Antes de que esta canción termine, tienes que haberte acercado a ella y haberle hablado.

—¿Qué?


Notas: este fanfic fue escrito en el año 2012, así que, para re-subirlo, pensé que lo mejor que podía hacer era re-escribirlo. Nunca antes había re-escrito uno de mis antiguos fics y al leerlo me he dado cuenta de lo mucho que he madurado en todo este tiempo. Espero que os guste.

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Cada vez que JaeBum pasaba por el parque, ella se encontraba en el mismo lugar. Daba igual la temperatura que hiciera en el lugar, ya hiciera un sol espléndido o el cielo gris se cerniera sobre la ciudad amenazando con la lluvia, la hermosa chica se hallaba sentada en uno de los bancos del parque, con un libro en sus manos, demasiado concentrada leyendo como para darse cuenta de lo que sucedía a su alrededor, demasiado centrada para percatarse de que JaeBum llevaba muchos meses observándola desde un lugar cercano, intentando decidirse a acercarse a ella y pedirle su número de teléfono —o, en su defecto, al menos intercambiar algunas palabras con ella—.

—¡Hey! JB —dijo su amigo JinYoung, aunque él no lo escuchó—. ¿Otra vez embobado? —cuestionó, esta vez cerca de su oído, haciendo que el mayor se sobresaltara porque no se había dado cuenta de cuándo se había colocado tan cerca suya.

—¿Qué? —respondió con otra pregunta, porque a pesar de que el otro había conseguido llamar su atención con su acción, no había llegado a escuchar qué era lo que le había dicho. El otro suspiró, cansado.

—¿Qué si estás otra vez acosando con la mirada a la chica del banco? —cuestionó—. Aunque no sé ni para qué pregunto, si es obvio que te la estás comiendo con los ojos.

La chica del banco. Aquella era la forma en la que ambos se referían a aquella muchacha desconocida que, desde el primer momento en el que JaeBum la vio, provocó que en su estómago comenzaran a revolotear un millón de mariposas. No sabían su nombre, así que, era la mejor forma que habían encontrado para poder hablar de ella, porque ninguno de los dos se había acercado a ella para preguntárselo —JinYoung lo había intentado en un par de ocasiones, pero él lo había detenido aprovechando que tenía más fuerza que él—. JaeBum quería saberlo todo de ella en realidad, pero era bastante tímido, así que, no sabía cómo actuar para presentarse ante ella y establecer un primer contacto.

—Tierra llamando a JB —dijo su amigo, sacándolo repentinamente de sus pensamientos—. ¿De verdad que no te han absorbido unos extraterrestres y te han lavado el cerebro?

—No se dice absorbido —le rectificó—, se dice abducido.

—Oh… ya vuelve a ser él —comentó quedamente antes de seguir hablando—. Oye, tío. Esto no puede seguir así. Tienes que hacer algo antes de que me vuelva loco.

—¿Sobre qué? —cuestionó JaeBum, sin saber exactamente a qué se refería, aunque, por otro lado, podía hacerse una pequeña idea.

—Me desesperas —acabó confesando JinYoung—. Siempre estás en la Luna, nunca me prestas atención —empezó a enumerar—, a mí, que soy tu mejor amigo, la persona que lleva contigo desde los tres años…

—Al grano, JinYoung, al grano —le pidió, porque si el otro seguía por ahí, nunca acabarían aquella conversación.

—En definitiva —dijo—, que como no vayas y hables con la chica del banco acabaré yendo yo y le pediré salir —amenazó de una forma seria.

—¿No serás capaz? —le cuestionó JaeBum, sin poder creerse lo que estaba escuchando salir de la boca de su mejor amigo.

—No me pruebes porque sabes que lo acabaría haciendo —comentó, como quien no quiere la cosa.

—¿Por qué? —el chico sentía un poco de malestar por aquello.

Habían hablado muchos días largo y tendido sobre aquella chica y JinYoung nunca había dado muestras de que le interesara en lo más mínimo, era más bien al contrario, el chico tenía otro tipo de intereses, bastante diferentes, además. Por ese motivo, JaeBum no entendía el por qué ahora decía aquello.

—Porque me tienes hasta la polla con esto —respondió, completamente desesperado.

—Ya sabes que me gusta y que…

—Lo sé —lo cortó—. Créeme que sé cuánto te gusta. ¡No paras de repetírmelo! —JinYoung respiró hondo, como si tratara de calmarse para poder hablar sin gritar y que todas las personas que se encontraran a su alrededor dejaran de mirarlo como si estuviera loco—. ¿Por qué no nos haces un favor a los dos y se lo dices de una buena vez?

—Me da vergüenza —confesó, por milésima vez.

Ambos habían estudiado en un colegio solo para hombres y apenas acababan de terminar el instituto y salir al mundo exterior, a la universidad, donde había mujeres a su alrededor. JinYoung jamás había tenido problema para relacionarse con nadie, daba igual del sexo que fuera, pero JaeBum comenzaba a sudar y a tartamudear cada vez que tenía que hablar con una mujer, sobre todo, si ésta era guapa. Y la chica cumplía ambos requisitos para que él no pudiera ni siquiera concebir acercársele y decirle “Hola”.

—¿Sabes qué? —dijo su amigo—. Vamos a tener que quitarte toda esa vergüenza de golpe —JinYoung lo tomó de la muñeca y trató de levantarlo del banco en el que ambos se encontraban sentados desde hacía ya bastante rato.

—Pero… ¿qué haces? —cuestionó JaeBum, resistiendo el empuje del menor.

—Llevarte con ella —le contestó, de forma decidida.

—No, no, no —se negó totalmente, anclando los talones en la hierba del parque para que el otro no pudiera moverlo ni un centímetro más—. Hoy no —se negó en rotundo, pero sabía que hiciera lo que hiciera, si no le daba una respuesta más definitiva, JinYoung acabaría encontrando la forma de plantarlo ante ella—. Mañana lo haré. Te lo juro —le prometió—. Solo tengo que mentalizarme, ¿vale?

El silencio se extendió entre ambos durante algunos momentos. JinYoung lo miraba fijamente, intentando determinar si estaba mintiendo, si aquello era solamente una estratagema para escaparse de nuevo. JaeBum intentaba que no se le notara el nerviosismo que sentía en aquellos momentos, pero, al parecer lo manejó de una forma decente porque su amigo finalmente asintió con su cabeza y claudicó.

—Está bien, pero de mañana no pasa —y con aquellas palabras, JinYoung había firmado su sentencia de muerte.



♬♬♬



Cuando la tarde siguiente JaeBum salió del edificio de su facultad, se encontró con JinYoung esperándolo. Era obvio que aquello pasaría, ya que el menor no iba a dejar que se escapara más veces de hacer lo que tenía qué hacer. Por aquel motivo, el chico había pasado la noche anterior en vela, creando escenarios en los que se acercaba a ella y comenzaba a hablarle, incluso había pensado en cómo podría decirle que le gustaba… pero ninguno de aquellos escenarios le daban la confianza que necesitaba, ninguno de ellos lo hacía ser valiente. Por eso no había dormido, no había comido, y en aquellos momentos era más zombi que persona.

—Uy… pero qué careto —fue lo que le dijo JinYoung nada más verle la cara. JaeBum no pudo contener la mirada de odio que le dedicó—. Vale, vale, me callo.

—Es tu culpa que esté así —dijo—. Si no me hubieras dicho que tenía declararme a la chica del banco habría podido dormir y comer.

—¡Oye! Qué yo no dije nada de declararte —replicó—. Solo te dije que te tenías que acercar a ella y hablarle.

—¿Y yo no he dormido pensando que me habías puesto la daga en el cuello? —preguntó completamente indignado.

—Bueno, ese ya no es mi problema —respondió—. Si tienes las orejas llenas de cera y no escuchas lo que se te dice es tu problema.

—Eres mala gente —acabó diciendo, porque su amigo tenía razón en ello.

—Gracias —sonrió JinYoung, guardando su móvil en el bolsillo—. Anda, vamos, tienes que hablarle a la chica de tus sueños.

Durante el camino hacia el parque que tenían que cruzar para ir hasta la parada del metro que los dejaba más cerca de sus casas, JaeBum tuvo la cabeza en las nubes, aunque ya se encontraba un poco más tranquilo que cuando salió aquella mañana a la calle. Sin embargo, no podía dejar de pensar en la chica, en su rostro de muñeca, en sus labios rosas, en sus ojos castaños, en su pelo largo cayendo siempre sobre su rostro, quitándole la visión de la lectura que realizaba y en cómo ella lo apartaba suavemente. El camino de diez minutos, le parecieron diez segundos y, cuando llegaron y la vio, sentada en el mismo banco de siempre, el chico quiso echar a correr… pero JinYoung no lo iba a permitir.

—No, no —lo agarró del brazo—. Tú aquí quietecito, hoy no te vas a ir de rositas como hiciste ayer.

—Pero…

JaeBum hizo un intento de aegyo para ablandar su corazón, pero el chico era frío como el hielo en aquellos momentos. JinYoung sacó sin prisa, pero sin pausa, su teléfono móvil del lugar en el que lo había guardado antes y buscó en su lista de reproducción una canción. Cuando encontró la que quería, le dio al play y la melodía comenzó a sonar en un tono no demasiado alto para no perturbar a las demás personas que se encontraban allí. JaeBum estaba muy curioso por saber por qué de repente había hecho aquello y el menor no tardó ni un segundo en explicárselo.

—Antes de que acabe esta canción, tienes que haberte acercado a ella y haberle hablado.

—¿Qué?

—La canción avanza~ —canturreó el otro.

A JaeBum comenzaron a sudarle las manos a pesar de que el día no era demasiado cálido. No sabía qué hacer en aquellos momentos y se sentía muy presionado porque la canción seguía sonando y ya casi llevaba un minuto de los tres y pico que duraba. No tenía mucho tiempo para decidirse a hacerlo y, si no lo hacía, sabía perfectamente que JinYoung se acercaría a ella, aunque no sabía con qué intenciones lo haría.

Casi sin darse cuenta, sus piernas comenzaron a moverse en dirección a la chica, que se encontraba, como siempre, sentada en aquel banco, leyendo aquella vez un libro tan grueso que podría utilizarlo como arma si se sentía amenazada por JaeBum y matarlo si se lo tiraba a la cabeza. Estaba preciosa. Su rostro reflejaba todas las emociones que le provocaba el libro que se encontraba leyendo en aquel momento, haciéndola mucho más hermosa a sus ojos que nunca. El chico sabía que aquello iba a acabar demasiado mal, pero tenía que intentarlo. Terminó de avanzar los últimos metros que lo separaban de ella y se colocó justo a un par de pasos, tapándole con su cuerpo la luz del sol y haciendo que alzara su cabeza.

—Hola —murmuró JaeBum y se imaginó que en aquel momento, JinYoung debía de tener una expresión de satisfacción en su rostro.

—Hola —respondió ella cortésmente. JaeBum sabía que tenía que seguir con la conversación y no quedarse estancado allí, pero las palabras se le habían atorado en la garganta y no podía decir absolutamente nada—. ¿Querías algo? —le preguntó ella, pareciendo algo confusa por cómo estaba actuando.

—Oh… sí… —tragó saliva y buscó el valor en su cuerpo, no lo encontró, pero sabía que tenía que seguir, por el bien de su salud—. Mi nombre es JaeBum —se presentó e hizo una leve reverencia. Estaba siendo ridículo, totalmente ridículo, pero no sabía qué más hacer.

—Yo me llamo SuJi —respondió ella con una sonrisa a su patética presentación.

Y tras aquello, el silencio se instauró entre ellos. JaeBum no sabía qué más decirle, de hecho, ni siquiera la podía mirar y sentía que debía de tener la cara roja como un tomate porque le ardían muchísimo las mejillas. Aun así, sentía la mirada de la chica puesta sobre él, esperando a que se decidiera a decir algo más que aquello. También sentía cómo JinYoung tenía sus ojos clavados en su nuca, poniéndolo aún más nervioso, a pesar de que ya había cumplido su cometido y le había hablado a la chica, a SuJi, se corrigió.

—Bueno… —dijo ella, rompiendo el incómodo silencio—. Me alegra que te decidieras a acercarte finalmente —él la miró sin entender lo que quería decirle. ¿Se habría dado cuenta de que llevaba meses observándola?—. No estaba segura de que te atrevieras a venir a hablarme, llevo esperando un tiempo a que lo hicieras —JaeBum frunció su ceño, todavía sin entender—. Tu amigo el de allí se me acercó un día y me dijo que te gustaba, pero que eras un idiota y que tardarías en acercarte a mí a hablarme.

JaeBum abrió los ojos como platos, sin poder creerse lo que acababa de escuchar de los labios de la chica. ¿Qué JinYoung había hecho qué…? Se giró 180º para mirarlo con toda la mala hostia que pudo concentrar en el momento, pero el otro simplemente sonrió y saludó con la mano. El chico pudo ver de reojo cómo SuJi le devolvía el gesto como si aquello fuera natural, como si llevaran algún tiempo hablando y se conocieran. Maldito Park JinYoung.

—Voy a matarlo —murmuró.

—¿Por qué? —cuestionó ella, levantándose del banco y situándose un poco más cerca de él—. Gracias a tu amigo, finalmente decidiste acercarte a mí e intentar hablar conmigo —comentó con una sonrisa—, y gracias a él, podemos conocernos.

—¿Quieres conocerme? —le preguntó, incrédulo y SuJi asintió.

—Me encantaría.

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