jueves, 22 de diciembre de 2016

(EunXiao) Nuestra Navidad -Oneshot-


   Título: Nuestra Navidad

   Pareja: EunXiao (Eunseo + Cheng Xiao) [WJSN]

   Tipo: Yuri

   Género: Fluff

   Clasificación: G/PG

   Advertencias: Ninguna.

   Sinopsis: Sungso ha pillado un importante resfriado, de esos que no puedes ni moverte de la cama para Navidad, y es por eso, que Eunseo quiere hacer todo lo posible para que sea feliz.

   Nota: ¡Hola a todos! ¡Aquí mi Oneshot de Navidad. Quiero comentaros que el nombre de Cheng Xiao en coreano es Sungso y es el que he utilizado para escribir la historia, para que lo tengáis en cuenta. Por lo demás, espero que os guste y paséis unas bonitas fiestas. 🎅🎄🎈🎉

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     Había estado enferma durante toda la semana por culpa de un resfriado que le había llegado a provocar incluso fiebre, y es por eso que Eunseo quiso darle una bonita sorpresa a Sungso. Por lo menos quería sacarle una sonrisa, con lo bonita que la tenía.

     Mientras Sungso seguía descansando en su cuarto, ella se había levantado temprano para preparar unas dulces galletas con formas navideñas. Muñequitos, bolas, pinos y regalos entre otras. Esto le supuso pasar gran parte de la mañana con ello por lo que no pudo centrarse en otras cosas que quería hacer.

     A la hora de comer le llevó una bandeja con comida para que no tuviera que moverse de la habitación mucho más. Sungso estaba despierta cuando entró con la bandeja en las manos.

     -¿Qué tal te has levantado? ¿Te encuentras mejor? -ella mostró su mejor sonrisa para con ello mostrarle que no había nada, no fuera a sospechar que ocultaba algo.

     -Siento un ambiente mucho más despejado, creo que esta tarde podré moverme de la cama por fin -Sungso se incorporó un poquito, contenta de verla allí.

     -Mejor que no, quédate en la cama acostada por si acaso. Luego ya a la noche si quieres me quedo contigo en el salón a ver una película -no podía dejar que se moviera de allí y apareciera en la sala de estar donde ella estaba preparando su sorpresa.

     -Pero es que me encuentro mucho mejor y quiero salir de la cama. Me duele todo el cuerpo de estar aquí durante días.

     -No, no, tal vez mejor que sigas descansando, no vayas a empeorar y tengas que quedarte ahí metida durante días y días sin poder moverte -tal vez con esa advertencia le haría un poquito de caso.

     -Bueno, vale, de acuerdo. Pero quédate conmigo mientras me como todo esto que es muy aburrido estar siempre sola.

     Y Eunseo obedeció sin rechistar. De todas maneras ya tenía casi todo preparado para la sorpresa que le iba a dar, tan sólo le faltaba montarlo todo y dejarlo de tal manera que fuera una increíble y maravillosa sorpresa.

     Hasta ella misma se encontraba nerviosa por la reacción que pudiera tener al ver lo que le había montado. Sin duda, si alguien le hubiera preparado algo similar, ella sería muy feliz al verlo y esperaba que Sungso también lo fuera cuando al anochecer pudiera descubrir lo que llevaba preparando desde por la mañana temprano.

     Cuando Sungso acabó su comida, llevó la bandeja hasta la cocina donde limpió todos los cacharros que había ensuciado. Una vez que la cocina se encontraba ordenada ya podía volver a centrarse en lo que estaba haciendo anteriormente.

     Comprobó que las galletas estaban hechas y listas para ser decoradas con una serie de herramientas que había buscado para la ocasión. Se dedicó a darle color a todas aquellas formas que había creado. Esta dura tarea duró cerca de una hora pero por fin estaban terminadas, solo tenía que reposar un buen rato.

     Mientras tanto tenía otras cosas pendientes que hacer como por ejemplo decorar la sala de estar. Había sacado del cuarto de los trastos, como ellas lo llamaban, un viejo árbol de Navidad que no tenía muy mala pinta y que con cuatro adornos quedaría estupendo.

     Por suerte había bolas de diversos colores y pequeños muñecos que le darían el punto gracioso a ese árbol. También encontró una serie de luces, también de colores, que parpadeaban cuando se encendían. Era un detalle que a ella le había gustado pero fue con esas luces con las que se estuvo peleando un rato debido a que estaban enredadas.

     Cuando por fin lo consiguió, se dio cuenta qué había pasado el tiempo volando y que la hora de enseñarle todo a Sungso estaba muy próxima. Le entró el pánico. Pensaba que tenía más tiempo para poder organizar y preparar todo pero no era así, se le estaba echando el tiempo encima.

     Con la prisa que se podía dar, puso las luces, las bolas y los muñecos alrededor del abeto. Realmente no estaba quedando muy mal, era incluso mejor de lo que por un momento su mente había imaginado después del problema del tiempo. Sin embargo aún no había acabado cuando escuchó unos ruidos que provenían del cuarto de Sungso. Con miedo a que descubriera todo, Eunseo salió corriendo a ver cuál era el problema que tenía.

     -¿Qué sucede? -preguntó nada más entrar y encontrarse a Sungso intentando incorporarse de la cama-. ¿No te he dicho que mejor descanses?

     -Es que te estoy escuchando hacer algo y quiero ayudarte. No sé qué estás haciendo pero escucho que estás muy atareada y en vez de estar aquí tumbada sin hacer nada quiero ayudarte.

     -Oh, sé que tienes tus mejores intenciones pero de verdad que no necesito tu ayuda -intentó disimular lo mejor que pudo. Menos mal que había escuchado ruidos y había ido corriendo a ver qué pasaba.

     -¿Pero qué estás haciendo? -preguntó Sungso de lo más curiosa.

     -Bueno, un poco de limpieza que nunca viene mal. Había ya pelusas rodando por mitad de la sala de estar -soltó una leve carcajada para así intentar desviar el tema por otro lado y no en que estaba haciendo fuera de allí.

     -¿Y porque no te esperas a que esté mejor para ayudar?

     -Porque tú estás malita y aunque se te pase, mejor no hacer esfuerzos, no vayas a empeorar de nuevo. Ya sabes que tienes una salud un poco complicada y no queremos que suceda nada más ¿verdad?

     -Pero estoy tan aburrida… -Sungso hizo algunas carantoñas con el fin de darle en su punto débil que era la sensibilidad ante sus caras de pena, pero tenía que ser fuerte si quería que todo saliera como tenía planeado.

     -No, no. Si quieres ponte a ver una película o a navegar por Internet pero déjame a mí la limpieza ¿de acuerdo? Estará todo limpio y preparado para que esta noche puedas salir del cuarto ¿te parece?

     -Bueno, vale -al parecer esa idea le iba gustando más a Sungso.

     Eunseo suspiró aliviada cuando salió de la habitación. Por los pelos casi la pilla infraganti. Debía ir con mucho cuidado si quería que todo saliera bien.

     Se remango ambos brazos antes de ir directa hacia el árbol de Navidad. Tenía que acabarlo sí o sí, ya que debía seguir decorando el resto de la habitación.

     Pero cuando ya tenía todos los adornos puestos se quedó mirándolo, ya que una pregunta rondaba en su cabeza. Allí faltaba algo y no sabía exactamente qué. Permaneció durante unos minutos debatiendo que podía ser pero decidió que no podía perder el tiempo en busca de qué le faltaba, aún quedaba el resto de la habitación por decorar. Mejor lo dejaba para lo último.

     Por lo tanto siguió colgando aguinaldos allá por donde pudiera. La habitación estaba repleta de diversos colores provocando un ambiente mágico que rodeaba a aquel que se encontrará en su interior. Eunseo no pensó que fuera a quedar aquella decoración tan maravillosa. Ella misma se emocionó al verlo.

     Fue directa a la cocina y cogió las galletas que había preparado, colocándolas en una bandeja con sus adornos correspondientes. Era como una imagen típica de fotografía, de esas que encuentras cuando buscas por internet imágenes de comida que son muy profesionales. Se sentía orgullosa de sí misma por todo aquello que había costado su trabajo.

     Entonces fue cuando, al llegar a la sala de estar con la bandeja en las manos y dejarla en la mesa, volvió a caer en la cuenta de que al abeto le faltaba algo. Lo revisó de arriba a abajo en busca de qué podía ser aquello que le estaba desconcertando tanto y que daba por hecho que era algo importante que no había puesto.

     Por si acaso registró todas las cajas dónde había sacado los adornos, pero éstas estaban completamente vacías, lo que significaba que aquello que le faltará al árbol no estaba allí.
Sin embargo se dio cuenta al ver la punta tan desplumada del árbol. Le faltaba la estrella, pero no la había encontrado entre tantas cajas y chismes ¿cómo era posible que no estuviera? Solo había un motivo. Que se tirara el último año.

     ¿Y ahora que hacía? Sin la estrella, el árbol no tenía al completo su magia y encanto. Lo ideal era que saliera a comprarla pero ¿y si en su ausencia Sungso salía del cuarto y descubría todo?

     Eunseo se estaba inquietando más conforme pasaban los segundo, pero tenía que hacer algo. Con un dedo en los labios, indecisa se acercó hasta el cuarto de Sungso. Con el sigilo de un gato, abrió cuidadosamente la puerta.

     Sungso se hallaba en la cama completamente dormida. Podía escuchar desde su posición su tranquila y profunda respiración. Eso era una señal. Era ahora o nunca. Cerró la puerta con mucho cuidado y se fue en busca de un abrigo calentito y dinero.

     En la calle hacía un frío aterrador pero no era para más si estaban en pleno diciembre. Eunseo se encogió del frío nada más salir. Menos mal que conocía una tienda cercana dónde podría comprar la dichosa estrella. Teniendo en cuenta la mala suerte que estaba teniendo respecto a eso tal vez no había ya estrellas posibles para comprar

     Por suerte, sí que encontró. El dilema venía ahora en elegir con cuál se quedaba. Había de diferentes tamaños, de colores rojizos o amarillentos, más brillantes o menos discretas, con adornos o sencillas. Eunseo se llevó las manos a la cabeza, el día estaba siendo más complicado de lo que esperaba.

     Al final decidió quedarse con una amarilla, grande y que brillaba con intensidad. Era muy bonita y le recordaba a Sungso cuando estaba bien y sonreía. La estrella era como su sonrisa. Esa era la que quería.

     La pagó sin dudarlo y llegó a casa apresurada, no fuera Sungso a pillarla. Pero cuando abrió la puerta de la casa, la sala de estar estaba vacía. Bien, aún seguía durmiendo. Eunseo desenvolvió la estrella y con cuidado la depositó en lo más alto del abeto.

     Ahora sí que estaba completo. Orgullosa de todo, encendió las luces, que parpadeaban inundando toda la sala de un sin fin de colores. Todo parecía de lo más acogedor.

     -Ay va… ¿Y esto es limpiar? -una voz se escuchó tras ella, provocándole un susto.

     -¡Sungso! ¿Q-qué haces aquí? Deberías estar en la cama… -Eunseo se asustó al ver que la había pillado infraganti. No sabía ni cómo reaccionar.

     -Sí, pero ya ha anochecido y me has prometido que podría salir de la cama -asombrada por el espectáculo de luces y de adornos, la mirada de Sungso se iluminó. Se acercó hasta el abeto, rozando con los dedos uno de los muñequitos.

     -Tenías que haberme esperado… -nerviosa por lo que pudiera pensar, se quitó el abrigo. Estaba teniendo mucho calor por el subidón.

     -¿Esto lo has hecho sola? ¡Tenías que haberme avisado y lo hubiéramos decorado juntas! -Sungso se veía animada a pesar de lo mala que estaba.

     -¡Pero quería hacerlo para sorprenderte y hacerte sonreír!

     -¡Pues lo has conseguido!

     Sungso se lanzó a sus brazos, la abrazó con fuerza y la estrechó. Eunseo estaba contenta de verla tan alegre después de haber pasado tantos días mala, con mal ánimo.

     -¿Te ha gustado?

     -¡Muchísimo! ¡Es todo muy bonito! ¡La Navidad va a ser muy bonita contigo!

     -Estaba muy nerviosa, no quería que me pillasen y lo descubrieras todo antes de que acabase definitivamente.

     -Entonces casi lo he hecho -Sungso hizo una mueca graciosa, provocando que las dos se rieran juntas.

     -Te he hecho galletitas, para animar también a tu barriga.

     -¿Sí? ¿Dónde están?

     Eunseo señaló la mesita, donde dejó la bandeja con las galletas con formas y colores. A Sungso se le abrieron más los ojos al verlas y se lanzó de pleno a ellas para probar una.

     -Uhm… ¡están riquísimas! -con la boca llena, soltando mijillas al hablar, Sungso se sentó en el sofá. Eunseo rio al verla tan mona y adorable después de estar con ella tan apagada.

     -Vamos a tener juntas una maravillosa y mágica Navidad ¿vale? -Eunseo se sentó a su lado y agarro tímidamente su cálida mano.

     -Yo ya la he empezado y gracias a ti -con un beso en la mejilla de Eunseo, Sungso dio por acabada la conversación y siguió devorando las deliciosas galletas que habían sido preparadas para ella.

2 comentarios:

  1. ¡¡Aasjgdaksj tan fluffy!! Es el primer OneShot que leo de WJSN y con lo que llego a amar a estas niñas no podía comenzar mi biblioteca de escritos suyos de mejor manera que esta. Se respira tanta navidad en el ambiente PLS xD
    Me encantó, muy bonito y esponjoso y rosado ;-; Creo que después de haberme deprimido con el Dasoni "On Your Side" esta ha sido la mejor manera de alegrarme C': Me gustó mucho mucho mucho~ Espero poder leer prontito más cosas de ese par, que mi shippeo con ellas es muy hard (?) ;-;

    PD: Yo también quiero galletas.

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    Respuestas
    1. Es incluso demasiado rosita y bonito para mi (?) Es un contraste un poco radical para del otro a este ¿no? XDD

      Si te soy sincera, con este tenía más dudas de si gustaría o no, porque no estoy muy segura de como acabó todo esto, pero me alegro de que te haya gustado. Lo cierto es que WJSN me ha llamado la atención bastante, así que es posible que haya algo más de ellas. <3

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