miércoles, 24 de agosto de 2016

(SuLay) Summer Camp -Oneshot-


Título: Summer Camp

Pareja: SuLay (SuHo + Lay) [EXO]

Tipo: Yaoi

Género: Romance, Comedia, AU

Clasificación: G/PG

Advertencias: Ninguna

Sinopsis: "Los amores de verano parecen estar envueltos en un aura brillante y cálida que no solo les hacen parecer más intensos y especiales, sino más bien tesoros que siempre guardamos en el fondo de nuestros corazones." 

Nota: Este es un Oneshot especialmente hecho para el evento de verano ¡Espero que os guste!


•*´¨`*•.¸¸.•*´¨`*•.¸¸.•*´¨`*•.¸¸.•*´¨`*•.¸¸.•

   A comienzos de aquel verano Junmyeon recibió una proposición inesperada de uno de sus mejores amigos. Se conocían desde que ambos comenzaron el instituto, y era por eso que le sorprendió que este le planteara algo así.

   - ¿Estás hablando en serio? - preguntó Junmyeon a su interlocutor, al otro lado de la linea - ¿Sabes lo que me estás pidiendo, Minseok?

   - Venga, no me digas que no te gustaría probar. - respondió este sin perder el buen animo -. Además sería por poco tiempo.

   - No sabría como actuar, no estoy acostumbrado a un ambiente así. - repuso el menor de los dos mientras paseaba de un lado al otro de la habitación con nerviosismo - Y si surgiera algo y no supiera como controlarlo.

   Para Junmyeon lo que su amigo le estaba pidiendo no era sencillo. Igualmente él ya tenía otro planes aquel verano y, encontrarse de repente con esa oferta, le iba a hacer desecharlos.

   - Creo que sobrestimas la labor de un monitor de campamento, - dijo divertido el mayor - la verdad es que es muy simple.

   - Dices que es fácil, pero solo porque los niños te escuchan y hacen caso, - argumentó el menor - no como a mi.

   - Junmyeon, me dijiste que querías trabajar este verano, y nosotros andamos cortos de personal. expuso entonces Xiumin - Además, pagan bien y es muy divertido.

   Solo por eso el menor se lo estaba pensando. Era cierto que había estado pensando trabajar aquel verano, no por necesidad, más bien quería ganar experiencia. Pero esperaba no tener que manejar algo importante, cómo la seguridad de unos niños pequeños.

   - ¿Solo diez días? - preguntó.

   - Para ti once. - le aclaró su amigo -. Tendrás que ir a una charla y hacer un breve curso de un día, antes de que lleguen los niños.

   "Solo once días, y estaré con Xiumin" se dijo. Su amigo ya había sido monitor otras veces y podría ayudarle si las cosas se le descontrolaban. Y encima le pagaban la comida y estancia allí.

   - Está bien, me apunto.


.-.-.-.-.


   Decidieron que la forma mas cómoda de llegar sería en autobús, o más bien, fue Xiumin quien lo decidió. El mayor solo llevaba una pequeña maleta y una mochila, pero Junmyeon cargaba con dos grandes maletas y una bolsa de excursionista sobre sus espaldas.

   - Esta vez sí que te has pasado,- le dijo su compañero mientras intentaba aguantar la risa, ya dentro del autobús - te dije que podías llevar lo que quisieras pero no creía que lo tomas al pie de la letra.

   - Llevo lo imprescindible, - se excusó Junmyeon - es el equipo de alpinismo lo que ocupa casi todo el espacio.

   - Espera, ¿llevas tu propio equipo? - esa vez Xiumin no pudo contener las ganas de reír y se le escapó una gran carcajada -. Allí tenemos material de sobra, no hacia falta que trajeras eso.

   - Hubiera estado genial que lo mencionaras un pelín antes - dijo el menor enfadado. - Supongo que tampoco hacia falta que trajera mi propia tienda de campaña.

   Le costo un buen rato calmar a su amigo para que dejara de reír, ya que estaba consiguiendo llamar la atención de todos los pasajeros. Aunque no pudo evitar que una enorme, y socarrona, sonrisa siguiera plasmada en su cara.

   - Bien, no te preocupes, podrás dejar todo eso en el almacén para que no te estorbe. - aclaró pasándole una mano por el hombro, a modo de consuelo.

   - Creo que ya tenemos algo que contar para la primera noche. - añadió el mayor.

   Era cierto que únicamente le habían ofrecido el puesto por la sorprendente cantidad de inscripciones que habían recibido ese año. Gracias a aquello se requería de más monitores y, con la ayuda de Xiumin, había entrado sin necesidad de hace una entrevista para el puesto.

   Pero, tal y como le había advertido su amigo, ese último día previo a la llegada de los campistas le esperaba un una clase magistral de ocho horas con el instructor jefe del campamento.

   Nada mas llegar al lugar Xiumin le había conducido hasta este, quien le esperaba junto a otro chico que parecía igual de perdido que él. Y, desde las nueve de la mañana, hora en la que llegó al campamento, hasta las seis de la tarde estuvo siguiendo al hombre por todo el lugar.

   Además fue tomando notas en todo momento de donde estaba qué y para qué. También recibió un curso express sobre como actuar con los niños y normas básicas de un monitor. Apenas había podido sentarse una media hora tras que el hombre les diera a él, y al otro novato, tiempo para comer y descansar, y podía notar como las plantas de los pies le ardían como si hubieran tocado brasas encendidas.

   A media tarde, y tras haber recibido el visto bueno de su jefe, pudo regresar junto a Xiumin quien le esperaba junto al almacén con sus maletas. Tuvo que deshacerse de lo que no necesitaría para evitar ocupar espacio dentro de la cabaña en la que dormiría. Ya que por norma tendría que compartir con otros tres monitores.

   - ¿Qué tal ha ido? - preguntó una vez que ambos se pusieron en marcha hacia la oficina de información, en el edificio que había junto a la entrada del camping.

   - Me duelen los pies, - se quejó Junmyeon - nos ha estado paseando por todos lados sin consideración.

   - Eres un quejica, - le respondió Xiumin - y eso no es nada comparado con lo que tendrás que hacer mañana.

   Acababan de llegar junto al tablón de anuncios, en el que podían verse sus nombres y horarios, y Junmyeon no se sorprendió al comprobar que no tendría que realizar tareas difíciles como encargarse de la tirolina o de los paseos a caballo.

   Él no sabia poner un arnés ni lidiar con un animales tan grandes. Así que suspiro aliviado cuando vio que seria el encargado de vigilar a los niños en la piscina durante todas las tardes.

   - Mañana será un día de locos, ¿estarás listo novato? - preguntó uno de los monitores que acababan de llegar desde la entrada, cargando al igual que otros muchos una simple maleta -. Este era el amigo del nos hablaste, ¿no Xiumin?

   - Sí, deja que os presente. - respondió con rapidez el mayor -. Chen este es mi amigo Junmyeon, Junmyeon este es Chen, uno de los monitores más experimentados.

   - Encantado - murmuró Junmyeon estirando la mano para estrechársela.

   - Igualmente. Si necesitas preguntar algo, lo que sea, recuerda que estoy en la cabaña dos. - le informó -. Aunque tu amigo podrá resolverte cualquier duda, es el más veterano de los que estamos aquí.

   - Gracias, lo tendré en mente. - agradeció Junmyeon mientras se despedían del otro.

   - Le has caído bien, pero creo que le encantaras aún más cuando le cuente todo lo que has traído contigo al campamento. - dijo Xiumin mientras parecía emocionado por la idea.

   - Parecía muy amable - comentó el menor mientras llegaban a la cabaña que compartirían con otro dos chicos - pero a que os referís cuando decís que mañana sera una locura.

   - Eso es porque sabemos lo que ocurre el primer día, - explicó el mayor mientras le ayudaba a ordenar sus pertenencias - es el mas caótico. Tienes que conocer al grupo de niños al que estar a cargo, enseñarle el lugar, explicarle las normas, supervisar que todo vaya bien en la cabaña en la que estén... Y crear los primeros vínculos.

   Una media hora más tarde aparecieron los que serían sus compañeros de cabaña, que también parecían notar la excitación previa al primer día. Se presentaron y conocieron un poco mientras organizaban sus horarios.

   - Por cierto este año pienso robar tú título Xiumin, - dijo uno - pienso ser el monitor de la mejor cabaña.

   - Yo que tú no diría nada hasta saber cual cabaña te ha tocado - le sugirió el otro monitor mientras reía.

   Entonces Junmyeon recordó que había una competición de puntos entre las cabañas de los niños. Cada mañana los campistas y sus monitores realizaban una prueba juntos y dependiendo del resultado que obtuvieran en esta ganaban una serie de puntos. Y estos se acumulaban hasta que al final anunciaban al ganador.

   Los dos últimos años su amigo Xiumin había sido el monitor a cargo de la cabaña con mayor puntaje, solo con eso ya se sabía lo mucho que este se esforzaba siempre.

   - Bueno, creo que es hora de ir a cenar, así podremos irnos a dormir temprano. - habló entonces el mayor - Mañana pondrán las listas con los niños y las cabañas, para ver que monitores les han asignado. Hasta entonces convivamos en paz.

   Lo que Junmyeon no se esperaba era la rivalidad que podía surgir entre los mismo monitores por que su cabaña ganara la competición. Ya desde primera hora de la mañana pudo notar el ambiente cargado de tensión.

   - Buenos días novato, - Junmyeon se despertó por aquella desconocida voz que parecía referirse a él - Vamos, es hora de desayunar y prepararnos para la llegada de los chavales.

   - Tienes suerte, te ha tocado la cabaña rosa claro - añadió otro.

   Entonces finalmente el menor abrió los ojos y vió a sus compañeros de cabaña levantados y arreglados. Y por como sonreían podía adivinar que se alegraban de que a él le tocara la cabaña color rosa por alguna razón que el desconocía.

   Sabía que las cabañas tenían una bandera apostada sobre ellas con colores diferentes para poder distinguirlas, a excepción de las de los monitores que tenían números. Y también sabía que dependiendo del color de cabaña que le tocara dirigir le darían una camiseta con ese mismo color para que los niños pudieran encontrar a su monitor siempre con facilidad.

   - ¿Ya están puestas las listas? - preguntó Xiumin con voz adormilada desde la parte de arriba de su litera - ¿A mi igual me ha tocado?

   - ¿Qué pasa con la cabaña rosa claro? - le preguntó rápidamente Junmyeon, asustado por que fuera una mala noticia.

   - Mm... Nada malo, - respondió su amigo asomándose desde su litera - solo que normalmente las chicas suelen escoger las cabañas rosa claro y la de color fucsia.

   - Sí, y que suelen ser las últimas en la lista de clasificación. - comentó divertido otro de sus compañeros.

   Sí, la rivalidad entre compañeros había nacido, y aquel era solo el primer día. Por suerte esa mañana no habría una primera actividad, solo debían esperar la llegada de los niños y acomodarlos en sus cabañas. Presentarse y aclarar las normas, eso era lo que le había dicho su jefe.

   Así que Junmyeon estuvo frente a la entrada con una lista de nombres, todos ellos de chicas, esperando su llegada. Por suerte todas parecieron llegar en el mismo autobús y parecían conocerse, así que fue uno de los primeros en irse y guiarles hasta su cabaña.

   Por su puesto, el que fueran niñas le hacía sentirse inquieto ya que quería ser un buen monitor para ellas, pero el sexo femenino siempre había sido un misterio para Junmyeon. Temía que le hicieran preguntas que él no pudiera responder, así que pronto se vió más asustado que entusiasmado con el hecho de tener que cuidar de ellas.

   Una vez que llegaron a la cabaña rosa les dejó entrar y sentarse sobre las camas o el suelo para que, antes de empezar a organizar sus pertenencias, escucharan el discurso de bienvenida que llevaba practicando desde la noche anterior.

   - Hola a todas, me llamo Junmyeon y seré vuestro monitor durante el campamento. - explicó fijando su mirada en la pared del fondo de la cabaña para evitar distraerse -. Nosotros seremos el equipo rosa, la cabaña rosa claro, y siempre seremos el equipo rosa claro desde que comiencen las actividades y la competición hasta el último día. - añadió intentando recordar todas las lineas de su discurso -. En el panel que tenéis tras la puerta de la cabaña tenéis vuestros horarios y actividades señalizadas, pero también podréis verlas en el tablón de anuncios que hay junto a la entrada del campamento, indicadas con el color rosa claro.

   Hizo recuento de si se le había olvidado algo y luego continuó intentando permanecer tranquilo.

   - El turno de cafetería es de ocho a nueve de la mañana, pero como las actividades comienzan a las nueve en punto os recomendaría no desayunar muy tarde. La hora para la comida será de dos a tres y después tendréis la tarde libre para descansar o practicar el deporte que queráis. La hora de la cena sera de ocho a nueve, y a partir de las diez deberéis estar en la cabaña para el recuento antes de dormir. - hizo una pausa para ver si alguna no le había escuchado bien pero todas permanecían con los ojos bien abiertos y le observaban casi sin pestañear -. No se permiten aparatos electrónicos dentro del campamento, así que os agradecería que los dejarais dentro de vuestras maletas si es que los habéis traído: móviles, tabletas, reproductores de música, etc. Si se os ve con alguno de ellos se os confiscará. El horario de de llamadas a padres es de tres a siete de la tarde, y dispondréis de teléfonos junto a la oficina de información.

   - En caso de que os hicierais daño en vuestro tiempo libre siempre acudid al monitor que este más cerca de vosotros, y este se hará cargo. Si sucede durante la mañana yo mismo me ocupare de vosotras. Recordad que está prohibido salir del camping y que solo podréis traspasar la entrada acompañados de un monitor o en el peor de los casos para ir de vuelta a casa con vuestros padres. Pero si no cometéis ninguna falta grave eso no ocurrirá. - por fin había terminado y no había olvidado decir nada, que era lo que le preocupaba - Bueno, ¿alguna pregunta?

   - No - murmuraron unas pocas niñas mientras el resto negaba con la cabeza lentamente.

   - Bien...- se estaba sintiendo nervioso por el silencio que les rodeaba - ... Ahora tendréis tiempo libre para ordenar vuestras cosas y hablar entre vosotras, pero a las seis vendré para realizar juntos un circuito por todo el campamento. Hasta entonces, bienvenidas al campamento de verano "Summer Camp".

   Cualquiera que le hubiera visto salir de allí habría pensado que le perseguía un maníaco asesino con una motosierra, pero en realidad corría para llegar a los brazos de su mejor amigo, que ya descansaba dentro de su cabaña de monitores.

   - ¿Cómo ha ido la presentación? - le preguntó.

   - No lo sé, todas las niñas estaban muy calladas y me miraban fijamente, como si les diera miedo. - contesto Suho.

   - Quizá les asustaste - dijo Xiumin sin parecer muy preocupado - o quizá te tocó un grupo muy tranquilo.

   Junmyeon asintió queriendo creer en las palabras de su amigo y juntos salieron a pasear por el campamento para subirle un poco el ánimo. Xiumin le contó que le había tocado un grupo mixto de chicos y chicas muy simpático, y que en el había un niño mitad estadounidense que hablaba muy bien coreano. Junmyeon se estaba divirtiendo hasta que, de pronto cruzaron junto a la cabaña fucsia, también llena de chicas ese año.

   - Mira, parece que Yixing se lo esta pasando bien con las suyas. - dijo Xiumin - Ya me estaba preguntando quien sería el otro monitor encargado de un grupo entero de niñas.

   Ambos fijaron sus miradas en el chico, que parecía estar jugando con las chicas de la cabaña fucsia. Todos formaban un corro sentados en el suelo frente a su cabaña mientras cantaban y hacían palmadas.

   - Creo que iré a estudiarme los nombres de mis niñas a mi cama. - dijo con desánimo Junmyeon.

   Desde aquel día en adelante comprobó el porqué sus compañeros se alegraban de que él se ocupara de una cabaña llena de chicas. Normalmente estas no ponían interés en las actividades que requerían un gran esfuerzo físico. Ni la escalada, tirolina o piragüismo consiguieron buenos puntos, ya que a algunas les daban miedo las alturas, o no sabían nadar. Y pudo ver como poco a poco su equipo conseguía colocarse entra los últimos lugares de la clasificación.

   Pero lo que realmente le molestaba no era eso, sino que en numerosas ocasiones el equipo fucsia les superaba y por una gran cantidad de puntos ¿Si en ambos era igualmente chicas por qué el suyo tenía tan bajo rendimiento? La respuesta llegó a manos de su amigo Xiumin.

   - Yixing convenció a tres de sus chicas a que se tiraran por la tirolina gracias a que se ofreció a tirarse con cada una de ellas. - comentó cuando oyó a Junmyeon quejarse de quedar último.

   - Sí, y en la escalada prometió dar un beso en la mejilla a todas las que escalaran la pared y tocaran la campana. - añadió otro compañero.

   - Pero en piragüismo no podía ir con cada chica, así que fué en una lancha auxiliar y con un megáfono fue animando a todas. - remató el último de sus compañeros.

   - Lo que queremos decirte Junmyeon es que, no todo radica en los niños. - dijo su amigo mientras los cuatro compañeros caminaban de vuelta a su cabaña en la noche de su cuarto día. - A veces el monitor puede ayudar de un modo u otro para alcanzar la mayor puntuación posible. Y a diferencia de ti Yixing pone cuerpo y alma en todo por sus chicas.

   Estaba empezando a hartarse de sentirse comparado con el idiota de Yixing, pero lo peor de aquello es que la cosa no acabó ahí. Esa misma noche le comunicaron que por la mañana, el ascenso que tenían programado hasta el mirador, se realizaría en grupos de dos. Y la mala fortuna le hizo ir con su alter ego.

   - Junmyeon, estás rojo. - dijo Xiumin - ¿te encuentras bien?

   - Perfectamente - respondió este sin despegar la mirada del papel que le acaban de entregar con la organización de la jornada.

   - Espera, a ver...- dijo quitándole el boletín de entre las manos -... Ah, este año las cabañas de las chicas subirán juntas la montaña ¿Estás molesto por eso?

   Junmyeon decidió no responder a aquella pregunta para no avivar aún más el conflicto. Xiumin le había demostrado que no iba a elegir su bando así que o tenía sentido iniciar una guerra.

   Aquella noche no descansó muy bien, incluso a pesar de haber sido el primero en irse a la cama. Por lo que a la mañana siguiente sentía su cuerpo pesado y lento, combinando perfectamente con su mal estado de ánimo.

   Aun así se vistió y fue a la cabaña de las chicas como todos los días para asegurarse de que ya estaban despiertas. Llamó y, trascurridos unos veinte segundos, una de las niñas abrió llevando aún el pijama y una mirada perdida.

   - Son las ocho, ¿por qué no estáis ya levantadas? - preguntó al echar un vistazo al interior de la cabaña y comprobar que las chicas seguían metidas en sus camas.

   - ¿Eh? - dijo la niña frente a él mientras se frotaba los ojos y miraba el reloj de su muñeca - Son las ocho menos diez, nuestro despertador suena a menos cinco...

   En ese instante Junmyeon recordó haber adelantado su reloj la noche anterior para no llegar tarde, y ahora acababa de meter la pata al intentar regañarlas.

   - Mm..bueno, pues levantaos ya, tenéis que desayunar bien para poder llegar a la cima de la montaña - se excusó intentando aparentar normalidad - Y avisa a las otras de que nos vemos frente a información a las nueve en punto.

   Mientras la chica cerraba la puerta, este se giró ágilmente y caminó a paso rápido hasta la cantina negándose a sentirse avergonzado. La culpa de aquello no era suya, sino de esa excursión al lado del monitor Yixing. Era aquello lo que le había despistado.

   - ¡Eh, compañero! - ladró una voz desde el otro lado del comedor, una que ya conocía bien - ¡Junmyeon por aquí!

   ¿Sería muy desconsiderado ignorar su saludo? El mayor se lo preguntó a sí mismo unas tres veces antes de volver la cabeza lentamente y fijar la mirada en el otro monitor. Si lo pensaba bien, al ignorarlo, este solo acabaría montando más alboroto para llamar su atención.

   - Buenos días - respondió admirando cómo Yixing había escogido un abundante desayuno que cabía desparramado sin orden sobre la mesa en la que estaba.

   - ¡Buenos días! - se apresuró a decir el otro con una sonrisa mientras aún tenía la boca llena de comida - ¡Hoy seremos compañeros durante toda la mañana! ¡Las cabañas de las chicas ascenderán juntas al observador!

   - Se dice mirador... - masculló por lo bajo Junmyeon.

   - ¿Te apetece desayunar juntos? - preguntó con un brillo destellando en sus ojos.

   Una vez más Junmyeon luchó por no poner mala cara, y acabó asintiendo para no parecer maleducado frente al menor. Ya que eran los únicos allí, además de las cocineras, sería extraño que no compartieran mesa. Por lo que eligió un potente desayuno y caminó hasta un entusiasmado monitor.

   Lo único bueno que tenía el chico extranjero era que, cómo hablaba por dos personas, casi no le era necesario decir nada. Interpretó el papel de un oyente interesado en los temas del menor mientras se dedicaba a masticar su desayuno. De modo que, incluso antes de lo que esperaba, el tiempo transcurrió y Yixing ya se había levantado para marcharse.

   - ¡Nos vemos en la entrada! - dijo despidiéndose con una amplia sonrisa adornando su feliz rostro.

   Pero aquello solo era el comienzo de una espléndida y calurosa mañana. No contento con haberle estropeado el desayuno, y una vez que ambos grupos de chicas se reunieron junto a la entrada, el menor no paró de hacer tonterías para distraer a ambos equipos durante el ascenso.

   Se suponía que aquello era una competición, y que debían no pararse a admirar flores o a jugar a adivinar que tipos de arboles o plantas adornaban las lindes del sendero de montaña. Junmyeon quería al menos que no resultaran ser los últimos en todo, pero parecía que no dependía de él.

   Pronto hasta sus propias niñas empezaron a seguir a Yixing y a cantar canciones viejas de carretera mientras paseaban bajo un caliente sol. Él era el único que miraba el reloj preocupado porque otro grupo los adelantase, preguntándose si debía abandonar su sueño de, al menos, quedar en penúltimo lugar al terminar el campamento.

   Pero entonces, algo completamente inesperado ocurrió. Al grito de aviso de una de sus niñas comprobó que una de la cabaña fucsia se había desvanecido, cayendo sobre el camino de grava con el rostro blanco y cubierto de sudor.

   En ese instante todo el mundo se detuvo y corrió junto a la muchacha para prestarle ayuda, incluido él mismo.

   - ¡Rápido llevémosla a la sombra! - indicó Yixing mientras la cogía por debajo de los hombros y Junmyeon se encargaba de sostenerla de las piernas.

   Con un primer vistazo se podía notar que la chica no se encontraba bien, y pronto el resto de las niñas se pusieron nerviosas al no saber que hacer o cómo reaccionar. Fue Yixing el que con sorprendente rapidez sacó una botella de agua fría de su mochila y la pasó por el cuello, y rostro, de la menor.

   - Creo que ha sufrido una insolación - dijo mientras pedía a una de las niñas que abanicara a la enferma.

   Pero Junmyeon observó atentamente a la muchacha sin estar totalmente convencido con aquel diagnóstico.

   - ¿Qué ha desayunado esta mañana? - preguntó a sus compañeras de cabaña.

   - Un vaso de leche y unas galletas - respondió una de ellas.

   Y tras comprobar que sus sospechas parecían tener fundamento, corrió y sacó su refresco de la mochila que llevaba, abriéndolo para la chica.

   - Ha sufrido una lipotimia, tiene que tomar azúcar - concluyó mientras entregaba el bote a una niña que había junto a él para poder alzarle las piernas - Tienes que hacerle beber pequeños sorbos cuando recupere un poco el color. Las demás intentad hacerle aire con cualquier cosa: abanicos, gorras, lo que tengáis.

   Y por primera vez pareció que nadie cuestionaba sus ordenes, ni siquiera Yixing que siguió las indicaciones de Junmyeon y sacó unos papeles de su mochila con los que comenzó a abanicar a la muchacha.

   Pasados los primeros dos minutos la niña pudo incorporarse y beber un poco de la bebida azucarada y, progresivamente, volvió a recuperar el color en las mejillas y labios.

   Por supuesto, Yixing no tardó en llamar a un compañero con su teléfono móvil y pedir que alguien viniera en coche para atender a la muchacha y llevársela al campamento. Y, apenas unos cinco minutos más tarde, aparecieron los refuerzos montado sobre un todoterreno.

   Por suerte, todo acabó en un pequeño susto, dos auxiliares se llevaron a la chica camino a la cima, donde había una cabaña con aire acondicionado, y en la que ya la esperaban otros monitores para atenderla. Y a partir de entonces Junmyeon y Yixing estuvieron más pendientes del resto de las muchachas durante el trayecto que les quedaba por ascender.

   Sin preverlo, aquel inesperado episodio logró un cambio significativo en las niñas de la cabaña rosa claro y del propio Junmyeon. Por un lado sus niñas parecían mirarle de un modo diferente, incluso un par de ellas se le acercaron, cuando llegaron junto a la casa de campo, y le preguntaron por la otra muchacha.

   Al parecer ya no le tenían tanto miedo, o se sentían más confiadas a su lado, y eso hizo que Junmyeon se hinchara de orgullo tras percatarse de ello. Pero él también apreció como durante todo el rato que estuvieron en la cima, las muchachas no pararon de andar cerca de la casa a la espera de noticias sobre su amiga.

   Hasta que finalmente se les dió permiso a todas de poder ver a la chica enferma y ninguna esperó para correr hasta el interior del casón. Ni siquiera Junmyeon pudo negar que aquello resultaba enternecedor, y que comparándolo con conseguir una buena puntuación o resultado en la prueba, el compañerismo que mostraban esas niñas era lo mejor.

   - Hey.

   Junmyeon se giró al notar una mano en su hombro y se sorprendió al ver a Yixing a su lado con una mirada serena y calmada. No parecía el loco y excéntrico monitor con el que le había tocado ser repetidamente comparado.

   - Hey - repitió el mayor sin despegar la mirada de su compañero, intrigado de repente por su nuevo comportamiento.

   - Quiero agradecerte lo que has hecho antes, - dijo bajando la mirada mientras suspiraba cansado - ha estado genial. Ni siquiera me planteé que fuera una bajada de azúcar.

   En ese momento le pareció notar a Yixing angustiado por no haber sido él quien descubriera el malestar de la pequeña, y casi podía asegurar que el alivio emanaba con fuerza de su mirada.

   - No es nada, tampoco era una locura pensar que fuera una insolación. - respondió Junmyeon - Además actuaste muy rápido y llamaste a otros compañeros para que viniesen a por ella. Eso no se me habría ocurrido.

   - Entonces es una suerte que estuviéramos juntos - dijo Yixing al fin con una sonrisa aflorando en las comisura de sus labios.

   - Sí, - afirmó el mayor - hacemos un buen equipo.

   Era sorprendente sentir que ya no odiaba al menor, ya no le resultaba un incordio ni le parecía idiota. En realidad era un buen chico con mucha energía y un lado infantil que Junmyeon no poseía, solo eso.

   A partir de aquel día su modo de actuar también cambió. La competición entre las cabañas dejó de importarle, si a sus chicas no les apetecía participar a brazo partido en ella, a él no debía de interesarle esta tampoco. En lugar de eso siempre intentaba que todas se lo pasasen bien y estuvieran cómodas realizando las pruebas, y pronto una pequeña relación de afecto creció entre Junmyeon y sus niñas.

   Nunca creyó que aquel campamento pudiera hacérsele corto. Pero antes de darse cuenta se encontraba caminando la lado de Yixing, y acompañado por ambos grupos de chicas, en su última noche en el lugar. Como cabía de esperar su cabaña ocupó uno de los últimos lugares y no optaron a ganar los grandes premios, pero recibieron una pulsera con el nombre del campamento como consolación.

   Todo el mundo llevaba la suya puesta mientras caminaban hacia una gran explanada cementada, que estaba alejada del resto del campamento. Como despedida todos los monitores habían organizado una charla sobre las estrellas, y todos los niños estaban invitados a ir.

   Yixing, las chicas y él mismo se habían sentado en el suelo juntos y hablaban animadamente, esperando que el evento comenzara. Podría parecer increíble, pero en el transcurso de los últimos días Junmyeon y el menor se habían hecho buenos amigos. Y el pensar que esa sería la última noche que pasarían juntos le hacía sentirse decepcionado.

   De un momento a otro la charla comenzó y todos alzaron la vista al cielo nocturno, sentados o cómodamente acostados usando las piernas de un compañero como almohada. Se sorprendió al ver como Yixing se recostaba y colocaba la cabeza sobre sus muslos sin haber pedido permiso, pero ambos sonrieron con aquel simple gesto.

   - Me lo he pasado muy bien este año. - susurró Yixing para no molestar al resto, lo suficientemente alto para que Junmyeon le escuchara.

   - Yo también, - dijo el mayor bajando la mirada para mirar a su amigo - parece imposible creer que mañana nos iremos.

   Durante un momento, el menor le observó con rostro sereno mientras parecía pensar seriamente sobre algo.

   - Podríamos quedarnos. - propuso Yixing mostrando una juguetona sonrisa - Ya sabes, escondernos y pasar aquí el resto del verano.

   - Suena bien. - respondió el otro.

   Durante un instante ambos soñaron con esa idea y luego volvieron a admirar las estrellas en silencio, siguiendo la charla. En ese momento no parecía que estuvieran en su última noche en aquel campamento, admirando la nocturna bóveda celeste uno podía perderse en los más profundos y bellos pensamientos casi sin esfuerzo.

   Y, durante un instante, Junmyeon simplemente abrió su mente a todas las sensaciones que le envolvían. Apreció la suave brisa que removía sus cabellos, el olor a tierra y naturaleza. El murmullo de unos niños que conversaban en la lejanía y la cálida presencia de Lay sobre su pierna.

   - ¿Tú también lo notas? - dijo de repente el menor mientras se removía sobre Junmyeon.

   - ¿El qué? - preguntó el otro.

   - Mira a tu alrededor. - respondió Yixing al tiempo que él también se incorporaba para sentarse al lado del mayor.

   Entonces Junmyeon vió a unas cuantas parejas de niños y niñas que sonreían y se cogían de la mano avergonzados, mientras miraban las estrellas.

   - La atmósfera ha cambiado. - afirmó Junmyeon -, Parece que algunos también sienten que esta noche es una despedida. Algunas parejas no volverán a verse fuera de este campamento.

   - Pero así son los amores de verano, - dijo el chico - apasionados y efímeros.

   Junmyeon creyó ver un atisbo de añoranza en la mirada del menor, así que permaneció callado mientras le observaba.

   - Los amores de verano parecen estar envueltos en un aura brillante y cálida que no solo les hacen parecer más intensos y especiales, sino más bien tesoros que siempre guardamos en el fondo de nuestros corazones. - aquello parecía más bien un poema o declaración sacado de un viejo libro.

   - ¿Tú también tuviste uno? - preguntó Junmyeon.

   - Sí, pero en mi caso fue unilateral. - respondió el menor -. Intenté llamar su atención pero creo que más bien le asusté, o pensó que era idiota.

   Junmyeon sonrió al entender a qué se refería Yixing y entonces observó detenidamente a su amigo. Cuando estaba calmado era bastante atractivo, y en momentos como este parecía más maduro y profundo de lo que podía aparentar a simple vista.

   - ¿Y tú? - preguntó en ese momento el menor.

   No supo si era por estar sentados bajo las luz de las estrellas, en ese ambiente romántico y veraniego, pero sintió que Yixing se veía especialmente bien aquella noche.

   - Creo que no... - respondió con el corazón agitado, sintiéndose culpable porque en el fondo estaba llegando a comprender la palabras de su compañero en ese mismo instante.

   Pero entonces la charla acabó y vió como todos a su alrededor se levantaban, así que dejó aquella frase sin terminar. Yixing también se alzó con rapidez y empezó a llamar a sus niñas para acompañarlas hasta su cabaña.

   - ...hasta este momento. - susurró mientras se ponía en pié y empezaba a buscar a su grupo.

   Caminaron juntos hasta que sus caminos se separaron. Entonces, ambos monitores cruzaron sus miradas y, de la nada, se sonrieron. Junmyeon jamás lo reconocería abiertamente pero más tarde comprendería que aquel realmente había sido un amor de verano breve y fugaz. Pero no se arrepentía de que así fuera.

   "Por que los amores de verano son así, apasionados y efímeros".


•*´¨`*•.¸¸.•*´¨`*•.¸¸.•*´¨`*•.¸¸.•*´¨`*•.¸¸.•


2 comentarios:

  1. ¡Me ha enamorado! Soy SuLay shipper y me has matado con este oneshot. Escribes super bien x//x y la portada es muy bonita, felicidades :3

    ResponderEliminar
  2. Pues muchísimas gracias >///< En realidad en este fic no plasmé todo el amor que le tengo al Sulay, (lo guardo para algo con lemon) así que si esperas verás más y mejores cosas de ellos. Gracias por comentar que te ha parecido, te mando un corazoncito <3

    ResponderEliminar

¡Tus comentarios son importantes para que el blog siga creciendo!