domingo, 28 de agosto de 2016

(KaiStal) Dispara -Oneshot-


Título: Dispara

Pareja: Kai + Krystal

Tipo: Hetero

Géneros: Angst

Clasificación: M

Descripción:  Krystal ha cometido un error, y en La Guardia lo errores se pagan con la muerte. Ella quiere que sea Kai quien se encargue del desenlace de todo.

Advertencias: Hay situaciones que pueden ser duras por lo detalladas que son, la muerte de varios personajes.

Notas: ¡Hola! Este oneshot me ha salido en un momento de lucidez y los personajes principales me los dijo Mrs. Daisy ya que a mi no se me ocurría ninguno. Espero que os guste a todos, aunque la verdad es que lo he dejado muy abierto ya que la idea me parecía buena hasta para hacer un serial. Pero vamos a ver como va como oneshot. ¡Besos!

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   -Hazlo, Kai. Tienes que hacerlo -Su voz ruda y fría no le estaba ayudando en nada.

   -No quiero hacerlo… Me da igual las consecuencias, pero esto no te lo mereces…

   -¡Sí lo merezco! ¡He matado a unas personas! ¡No puedes dejarlo así sin más! -Ella cogió su pistola y se la puso en las manos. Lo estaba obligando a cogerla y a apuntarle directamente en la sien.

   -No… No voy a hacerlo -Volvió a insistir ¿Cómo iba a matar a la persona que amaba?

   -Si no lo haces tú, lo harán otros tras torturarme. Esto evitará mucho, Kai. Eres el único que puede hacerlo. Si se enteran de que no has tenido agallas de hacerlo te matarán a ti también -Krystal estaba muy segura, muy tranquila. Una actitud que solo provocaba más tensión en el ambiente.

   -Que no puedo hacerlo, entiéndeme… Habrá otra solución. Podemos irnos lejos de aquí, tomar la vía rápida y huir a donde no nos puedan encontrar…

   -¿Y pasarnos el resto de nuestras vidas huyendo y escondidos hasta que nos encuentren y nos hagan de las peores torturas? -Ella tenía toda la razón, no había sido buena idea decirlo.

   Kai tragó saliva con dificultad. No estaba de acuerdo con nada. Ni con lo que ella le pedía, ni con lo que la razón y su adiestramiento le decían. Todo le decía que había que matarla. Pero su corazón se lo impedía.

   Maldito momento en el que le dijo dónde estaba el asesino de sus padres. Maldito momento en el que decidió encontrarlos por él mismo. Sobre todo, maldito el momento que no supo detener a Krystal, y confiando en que no se iría en busca de esos bastardos, ella se escapó para cometer el peor error de su vida.

   -Los has matado con motivo, seguro que lo entienden… -Cualquier solución ahora mismo le parecía bien a Kai, pero no razonaba bien del todo.

   -Tú eres tonto. No lo van a ver así. Solo que he matado a unas personas que no estaban en la lista. Me he saltado muchas normas y lo único que a ellos les servirá es que he matado a unas personas inocentes. Mi venganza o mis motivos para hacerlo no funcionarán. Así que tienes que hacerlo, solo tú -Con la mano en el cañón de su pistola, ella apretaba su pistola más contra su frente.

   -¡Pero alguien lo entenderá!

   -¡Hazlo de una vez, Kai!

   Sentía como su propio corazón palpitaba a una velocidad desorbitada, podía escuchar a la perfección los latidos. Aquello no era lo que deseaba, no era lo que quería.

   Sus sueños y su proyecto de futuro no tenían nada que ver con meterle una bala a la persona con la que quería compartir su vida para matarla.

   Vacilante, quería bajar el arma. Se sentía muy mal estar apuntándola, pero ella seguía agarrándola por el cañón y no le dejaba soltarla. Nada allí estaba bien.

   -¿Por qué lo hiciste? Sabías las consecuencias de todo ¿Por qué me engañaste? Podíamos haberlo hecho bien y nadie se hubiese entrado… Así nadie de La Guardia estaría buscándote para asesinarte…

   -Era lo que tenía que hacer. Sabes que me unía a La Guardia para buscarlos y matarlos. Esos desgraciados mataron a mis padres delante de mis ojos cuando apenas era una cría de ocho años ¡Lo sabes! ¡Sabías que lo haría!

   -Pero podíamos haber buscado la manera de que salieran en la lista. Así podrías acabar con ellos sin problemas.

   -¡No podía esperar! ¡Llevo doce años esperando este momento! -Krystal se estaba comenzando a enfadar con él, lo estaba notando. Pero no podía hacer más.

   En la azotea del hotel, donde Krystal mató a los asesinos de sus padres, se levantó un frio viento que le levantó sus cabellos, alborotándoselos. Vio como cabellos rebeldes le cruzaban el rostro, pero no impedían que fuera consciente de la mirada furiosa y profunda con la que lo examinaba.

   No podía apretar el gatillo por mucho que Krystal se lo pidiera, se lo exigiera o se lo suplicara. No podía hacerlo. Era débil y un cobarde. Lo era con gusto por no atreverse a dispararle. Si se tratase de otra persona, ni hubiera dudado. Pero siendo ella, todo cambiaba.


*Flashback*


   -Vamos, dímelo. Dímelo de nuevo.

   -Que te amo, te amo con todo mi ser -Sus labios se posaron sobre los de él. Sus cálidos y sedosos labios, que lo transportaban a cualquier mundo en tan solo unos segundos, con un solo tacto.

   -Eso me gusta -Con una mano, aparto un mechón de su cabello, que le cruzaba el rostro bastante rebelde. Tampoco podía pedir demasiado, tenía el pelo tan alborotado como él. Y tampoco le disgustaba.

   Krystal estaba hermosa y muy sexy con ese cabello alocado, su rostro tranquilo y placentero. Siempre estaba perfecta, pero nada era similar a su estado después de hacerle el amor como se merecía. Krystal era la única mujer que gobernaba en su corazón. La única capaz de saber lo que pensaba con tan solo mirarlo.

   -¿Me prometes algo? -Murmuró bajito, acariciando uno de sus níveos y sedosos brazos.

   -Venga, dime.

   -¿Vas a estar conmigo siempre? ¿Toda la vida? -La pregunta era seria, quería saber qué era lo que ella pensaba al respecto.

   -¿Toda la vida? ¿No vas a acabar cansándote de mí? -Krystal bromeó. Sin embargo Kai quería saber la verdad.

   -Krystal, va en serio. Respóndeme con el corazón.

   -Pensaba que los Guardianes no tenían corazón -Su sonrisa traviesa no conseguía más que él también sonriera inevitablemente.

   -Y yo creo que tenemos cuando queremos. Pero quiero saberlo, de verdad.

   -De acuerdo.

   Krystal se incorporó un poco, hasta quedar con el rostro justo enfrente del suyo. Lo miraba dulcemente con unos ojos tranquilos pero cargados de un infinito cariño y amor hacia él, la persona con la que se encontraba en una gran cama, y ambos, desnudos.

   -Querido Kai, voy a estar todo lo que me queda de vida, el resto de mis días, de mi tiempo, de mis pensamientos, a tu lado. Tú y solo tú será siempre el dueño de mi corazón y de mi cuerpo. Ahora y por siempre -Un casto beso fue el que selló sus palabras.- ¿Te parece bien esta confesión que parece sacada de una tele novela barata?

   -Todo lo que venga de ti me encanta -La abrazó contra su cuerpo, mientras se disponía a devorar sus labios y cada rincón de su cuerpo. La necesitaba tanto que ella jamás lo podría imaginar. Era su sol, su luna, su vida entera. Y se lo haría saber cada día de su vida.

   Después de volver a hacer el amor con toda la pasión del mundo, Kai quedó agotado, por lo que el sueño apareció sin avisar. Estaba en un sueño muy extraño para él, era como si no soñara de verdad. Tenía la necesidad de abrir los ojos.

   Cansado de tal agotador sueño, los abrió. No había dormido ni tres horas. Con una mano busco entre las sábanas el cuerpo desnudo de su chica pero allí no había nada.

   Levantó la cabeza para descubrir que ella no estaba allí durmiendo a su lado. De pronto en su cabeza se activó una alarma. Ella no solía moverse de allí sin antes avisar a dejar una nota donde describía el motivo de su ausencia.

   Revisó toda la habitación en busca de dicha nota o un aviso, pero no encontró nada. Al momento vino a su cabeza el hecho de que le había advertido y dicho dónde estaban los asesinos de sus padres.

   A Kai se le cayó el alma a los pies, ella no estaba ahí porque había ido a cometer una locura. Tenía que vestirse y salir corriendo en su búsqueda antes de que cometiera el peor error de su vida.


*Fin flashback*


   Se escucharon los ruidos de coches que fueron los que le sacaron de sus pensamientos. Sabía que significaban aquellos ruidos y es que ya estaban allí en busca de Krystal.

   Los de La Guardia ya conocían que había matado a dos personas inocentes que no se encontraban en la lista de gente que debía morir. Ella también supo al momento lo que significaban esos coches aparcando en frente del hotel en el que estaban, por lo que su mirada se intensificó, exigiéndole con ese gesto que lo hiciera ya.

   -Vamos, Kai. Hazlo de una vez. No dejes que sean esos malditos los que me maten, y por ende te acusen a ti también por no matar a una desertora teniendo la oportunidad. No seas imbécil, aquí no cuenta el corazón -Ella tenía toda la razón, no había otro camino, pero no se veía capaz de hacerlo.

   -Te amo mucho, Krystal… -Murmuró acongojado. No era normal en él que siempre había destacada por ser frío, sin sentimientos. Y eso creía él, que no los tenía. Pero ella de un día para otro los despertó, volviéndole un completo sentimental cuando estaban a solas.

   -Hazlo, Kai. Como lo último que te pido. Mi último deseo es que aprietes el gatillo. Hazlo por mí, por nosotros, por nuestro amor -Ahora le hablaba con suavidad. Tanto Krystal como él eran conscientes de que era un momento clave, que el tiempo aclamaba y que tenía que tomar una decisión.- Te amo. No lo olvides.

   Kai sintió los fríos y finos dedos de Krystal, sobre los suyos, haciendo que fuese poco a poco apretando el gatillo.

   -Lo siento muchísimo… -Fue lo único que salió de sus labios, mientras terminaba de hacerlo. El sonido hueco del disparo retumbó en la azotea del hotel.

   Kai estaba congelado mientras veía el cuerpo de la chica a la que amaba cayendo hacia atrás. Con el disparo, le salpicó gotas de sangre de ella en el rostro, pero ni se inmutó de ello. Solo era capaz de observar como el cuerpo de Krystal descansaba ahora frente suya, comenzando a perder su ardiente calor y el charco de sangre que crecía por momentos a su alrededor.

   Justo en ese momento, las puertas que accedían a la azotea se abrieron con un golpe seco. Kai escuchó pasos que iban hacia él.

   -Buenas, Kai. Veo que llegamos tarde, ya te has encargado de ella -Uno de sus compañeros de La Guardia se detuvo a su lado, observando con una sonrisa divertida el cuerpo ya inerte de Krystal.- A ver avisado y no nos tuviéramos que haber dado este paseo. Avisaremos a la cúpula.

   -¿Cuantos sois? -Con la voz más fría que pudo haber en ese mundo, Kai pregunto. Estaba muy estático, ni siquiera en su rostro se reflejaba un tipo de expresión.

   -Solo nosotros tres -Dijo el recién llegado de lo más indiferente, señalando a los dos compañeros que estaban revisando el cuerpo muerto de Krystal.

   -Perfecto -Fue lo último que escuchó el hombre, porque Kai le metió una bala en la zona libre que no cubría en su cuello. El sonido, llamó la atención de los otros dos, pero no le dieron tiempo a reaccionar ya que le disparó dos tiros a uno y solo uno al otro. Kai se encargó de matar a los tres que querían asesinar a Krystal.

   Había tomado una decisión. Tenía el corazón destrozado, hecho añicos. Si en La Guardia les enseñaban a matar su propio corazón, a no tenerlo, ahora mismo él no tenía.

   Observó los cuatro cuerpos que tenía ante él. Si aquella organización que para él desde un principio era lo ideal, lo mejor y de lo más ético que consideraba, le había obligado a asesinar a una persona que solo quería vengarse de otros que fueron de lo más crueles, es que era de lo peor.

   Lo que hizo Krystal es lo que hacían ellos a diario, con diferentes personas, así que no entendía la razón por la que la iban a perseguir por matar a alguien que no le habían ordenado. Ahora el prófugo sería él, ahora irían a por él. Pero no le importaba.

   Kai se encargaría de destrozar la organización desde sus cimientos, hacer que desapareciera y aquellos que ordenaran la muerte de Krystal, lo pagarían con creces.



Notas adicionales:

   -La Guardia: Es una organización que es creada con el fin de asesinar a una serie de personas que se consideran despojos sociales. Se adiestran a sus asesinos, que deben seguir una serie de normal muy estrictas.


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