Recorría aquellos oscuros pasillos subterráneos con el mayor sigilo que su cuerpo le permitía. No podía fallar ahora o se perdería la vida de muchos, incluida la vida, o no vida, de aquel del que se había enamorado. ¿Tan pronto? Sí, porque aquello no era un amor normal, algo que sentía le decía que era un amor que venía de más tiempo atrás.
Sacudió la cabeza. Tenía que centrarse en su misión y
no ir pesando en tonterías que lo distrajesen.
No se había encontrado a ninguno de los vampiros, ni ningún inconveniente a la
hora de entrar allí ¿una trampa? Puede ser que sí. Lo mejor era no arriesgarse
demasiado.

