sábado, 22 de febrero de 2014

(KyuZy) Bailando en el Club -Serial- Capitulo 4


No sabía que estaba haciendo allí. Ni donde había dejado su dignidad orgullo, pero una invitación, llegó a sus manos. Lo había estado pensando mucho. No perdía nada por solo ir a ver el lugar.

Lo cierto, es que el lugar no era como se imaginaba. Era mucho más lujoso y las mujeres y hombres que asistían, parecían poseer más riqueza y clase de lo que ella tendría jamás.

 Entre sus manos, tenía la dichosa invitación. Una de sus compañeras del club, le había dejado un vestido para la ocasión, junto con unos tacones, pero no terminaba de agradarle la idea de asistir a la fiesta mensual en el hotel de Donghae ¿Qué hacia allí? Ni ella lo sabía. Solo que la idea de como podría ser su propuesta la inundó y la curiosidad, ganó al orgullo.

Frente al majestuoso edificio, no se aclaraba si entrar o no. Las luces y su altura, más la hermosa arquitectura, mostraba lo caro que sería pasar una noche allí.

Aun sin agradarle la idea, se acercó con paso lento a la entrada. El portero la miró, de arriba abajo, y le pidió su invitación. Con una actitud imparcial. Sin atreverse a mirarle a los ojos, le tendió la tarjeta de invitación. No sabía a que estaba jugando Donghae enviándole aquello al club para que asistiera, pero eso no le haría cambiar de opinión. Mientras entraba se decía a sí misma que estaba allí para ver el lugar y el ambiente. Si quería ascender socialmente y a bailarina profesional, tendría fiestas parecidas, y acabaría acostumbrándose.

A cada paso que daba, se sobrecogía ante la espectacularidad que le daba el lugar, la música inundaba el ambiente, y la gente se veía feliz. Las luces, de diversos colores, atraían la atención de cualquiera, incluso la suya.

-Vaya, no esperaba que aceptases mi invitación tan fácilmente –Una voz tras ella, la hizo girarse, al hacerlo, vio  a un sonriente Donghae, vestido con un pomposo traje de chaqueta, la miraba con una sonrisa cargada de satisfacción.

-No lo iba a hacer.

-¿Y qué te trae por aquí entonces?

-Curiosidad –Cortante y fría, Minzy observaba sus ojos, retándole a que no siguiera por ese camino.

-Está bien, pensaré en otra técnica.

Un camarero, que pasaba por allí, cargaba con una bandeja, que sostenía algunas copas de refinado cristal. Su contenido era champán. Seguramente uno muy caro. Donghae lo detuvo para así coger dos copas. Una de ellas se la ofreció a la chica. Esta la cogió, agradeciéndoselo con una pequeña sonrisa. Al llevarse la copa a los labios, tomó un sorbo de la gaseosa sustancia.

Sin decir nada más, Donghae pasó un brazo por la espalda, llevándola hasta el centro de la fiesta, donde todos la pudieran ver. Intentaba impresionarla, demostrarle que él era la mejor opción y el único para elevarla hasta donde ella quisiera llegar.

-¿Has pensado lo que te dije? -intentó sacar un tema de conversación a la vez que observaba cono ella recorría la estancia con la mirada. Juraría que podía ver en sus ojos cierto brillo.

-Es una oferta tentadora... -Murmuró ella, aun grabando con sus ojos cada detalle de la fiesta, hasta el más mínimo.

-¿Pero?

-Pero usted busca algo más de mí. Algo que no estoy dispuesta a ofrecerle -Minzy era directa, sin andarse por las ramas. Donghae cada vez daba menos crédito a la inteligencia de la chica.

-Me sorprendes, tienes una mente muy ágil, pero te propongo algo que ni la mente más brillante rechazaría.

-¿El qué?

-Prueba –Con la mano que tenía la copa, le señaló un pequeño escenario al fondo de la sala. A la vista de todos..- Sal allí y baila, deléitanos con tus movimientos. Prueba lo que se siente y después, decides que hacer.

-No… -Minzy, no lo veía bien. No negaba que le gustaría hacerlo, pero tampoco era buena idea subirse allí. Pero justo cuando iba a rechazarlo, un tirón que recibió en uno de sus brazos, impidió que terminara de hablar.

-¿Qué estás haciendo aquí? –La clara y seria voz de Kyuhyun, parecía quebrada por la rabia que su rostro, dejaba ver perfectamente..- Creo que no tienes bien claro tus prohibiciones.

Minzy no dijo nada. Solo, sacó la tarjeta, su invitación a la fiesta, y la puso frente a Kyuhyun, quien la observó, frunciendo el ceño al saber que había sido invitada a la fiesta preparada por Donghae.

-Aun así te dije que no podías tener relaciones sentimentales –Su mirada clavada en los ojos  de ella, exigían una explicación que no recibió. Pero el comportamiento que estaba teniendo con ella, no le estaba gustando nada a Minzy.

-No estoy aquí para ligar con un hombre y pasar la noche en su cama,  estoy aquí para ser la mejor.

Dándole un último trago a su copa, tendió esta a Donghae, y girando sobre sus talones, se dio media vuelta, perdiéndose entre la gente. Kyuhyun, miró furioso a Donghae, pero este sonreía divertido ante el espectáculo que acababa de presenciar.

El corte de la música a otra diferente, con más ritmo, más cambiante y no una igual y pausada, más la bajada de luces, hicieron que tanto ellos dos, como todos los presentes, dirigieran sus miradas al escenario. Allí estaba Minzy, a la vista de todos, tal y como Donghae había dicho. Iba a demostrarles a los dos hombres que ella era totalmente diferente a sus juguetes.

No tardó demasiado tiempo en comenzar a mover su cuerpo al mismo son de la música. Se estaba dejando llevar por el ritmo a cada segundo que pasaba. Sabía que podía hacerlo, y sin miedo, mostró a todo aquel rico público su destreza sobre el escenario, su talento.

Donde unos momentos antes estaba, bajo el escenario, todo el mundo, observaba a la joven chica, expectantes, incluso los dos hombres. Uno ardía furioso por la situación, mientras el otro, se deleitaba de champan y del baile que la  chica estaba ofreciendo. Un verdadero espectáculo.

-Ella sigue siendo mía –Murmuró Kyuhyun, para que le escuchase el otro.

-No lo creo, preferiría trabajar para la alta sociedad que en un burdel para empresarios desesperados –Donghae estaba disfrutando mucho con todo lo que estaba ocurriendo. Era un gran cliente de Kyuhyun, pero le había impedido tocar a aquella muchacha, y se la robaría a toca costa, para uso propio.

-¿Cómo tú?

Con estas últimas palabras, Kyuhyun, se alejó de allí, dirección al escenario. Justo en ese momento, Minzy bajaba, cruzando de esa manera, sus miradas, entre todo el escandalo montado por las personas que disfrutaron con el espectáculo.

-¿Cómo te atreves a hacer esto? –Con voz seria y su mirada firmen, analizaba el rostro de la chica, el cual desprendía entusiasmo y relajación, como si hubiera disfrutado como nunca del baile.

-Alégrate, no estoy del todo bajo tus redes –Dijo ella mientras se alejaba de él, sonriendo.

-Mañana a las nueve en mi despacho, ni un minuto más ni uno menos.

Las palabras de Kyuhyun, no la asustaron ni lo más mínimo. Al contrario. Con paso decidido, salió de aquel edificio. No iba a engañarse a sí misma. La experiencia le había gustado, y bastante. Sentirse observada por gente que podría apreciarla y ver el  talento que poseía, le satisfacía. Ese talento que guardaba y que no era explotado como era debido.

***

-Pequeña, me despido, este será tu último día aquí.

-Gracias, no necesito tu pena.

Pensaba que podría devolver el vestido y los tacones prestados sin tener ningún tipo de problemas, pero CL, era un  problema. Siempre superior a todas, siempre intentando dejarla mal. Era la favorita del director, y tenía miedo de que ella le quitase el puesto, el cual, no quería. Y el que CL lo fuera, le proporcionaba información, como lo ocurrido la noche anterior en la fiesta de Donghae.

Minzy no quería perder el tiempo con ella discutiendo cosas absurdas y sin sentido.  Estaba allí porque Kyuhyun quería hablar con ella. Sin dudar, entró directamente, tras tocar varias  veces a la puerta del despacho. Se puso frente a él,  quien se encontraba sentado en su cómo asiento. Al verla entrar, alzó la mirada hasta donde estaba, dejando a un lado lo que estaba haciendo.

-¿Qué se supone que estabas haciendo en la fiesta de Donghae?

-Ayudar.

-¿Ayudar? –Kyuhyun  no pudo evitar empezar a reír a carcajadas con sarcasmo. Esa risa, provocó que Minzy se arrepintiera de haber ido hasta allí.  No estaba para que se rieran de ella.- Ayudas a otro que de quien trabajas ¿no?

-No estaba ayudando a Donghae.

-Mira, puede que él venga a disfrutar de mis servicios y yo asista a sus fiestas, pero eso no nos convierte en amigos –Él estaba hablando claro, no le gustaba que una chica como Minzy, de su pertenencia, se uniera a lo que consideraba su competencia.

-Te repito, que no lo estaba ayudando. –Minzy comenzaba a desesperarse. Odiaba que le cuestionaran todo lo que decía, y mucho menos que no la creyeran cuando decía la verdad.

-Te lo dejo muy claro. No quiero que esto se repita.

-Pero…

-Pero nada. Este sábado, Donghae volverá a dar una fiesta, y coincide con mi fiesta de las máscaras, y los altos magnates irán ahora a su fiesta, pero yo necesito que asistan a la mía…

A Kyuhyun no le dio tiempo de terminar de hablar. Cortaron sus palabras cuando el gerente entró en el despecho atropelladamente. Parecía muy nervioso y agitado.

-¿Y ahora qué quieres tú? –Kyuhyun estaba cansado de tanto incordio a su alrededor.

-Sr. Cho, he recibido unas llamadas, que pueden interesarle, entonces… -El gerente, hablaba atropelladamente, sin pausa.

-Ve al grano.

Este, tomó aire, antes de seguir hablando al malhumorado jefe. En ese momento, Minzy se lo imaginaba echando humo por las orejas. Tuvo que morderse el labio inferior para guardarse la risa.

-Empresarios y dirigentes de suma importancia han llamado pidiendo una invitación a la noche de la fiesta de las máscaras.

-¿Qué? –Aquello era lo último que hubiera esperado escuchar, le había impactado, y bastante.  Kyuhyun, totalmente sorprendido, miraba a su gerente, sin entender nada de lo sucedido, nada de nada. Pero no se dio cuenta de la sonrisa traviesa que se formó en los labios de Minzy. Justo a tempo sus planes daban resultado.

-Ayer estuvieron en la fiesta del Sr. Lee y al ver a esta chica bailar, insisten en venir para volver a verla.

Kyuhyun, comenzó a entender lo que estaba ocurriendo.  Conteniendo una sonrisa de satisfacción, le avisó al gerente, de que invitara a todos ellos, sin excepción, y que el solo de la fiesta del sábado, fuera para Minzy. Que cambiara el programa. Esa noche sería solo suya.

-Creo que alguien me debe una disculpa –La chica se balanceaba sobre sus talones, observando el suelo con aire distraído, una vez que quedaron de nuevo solos.

.Me da que esto es obra tuya –Kyuhyun se acostó sobre su asiento, más cómodo que en un momento anterior.

-No todas las cosas se consiguen con sexo.

-Eres una chica con misterios… Cuéntame.

-No tengo nada que contarte. Donghae me buscó, me ofertó un puesto de trabajo como bailarina, mejor que este, y vi la oportunidad de aprovecharme de un hombre como él.

-Muy bien jugado. Vas aprendiendo el estilo de por aquí.

-No te confundas, no lo he hecho por el club o por ti. Lo he hecho por ese solo en la fiesta –Con una sonrisa en los labios y sin decir nada más, Minzy salió de allí, disfrutando que su momento, estaba cada vez más cerca.

Un anonado director, observaba la puerta, por la que la chica había salido unos segundos antes, con la mirada perdida. Nunca pensó en algo así y mucho menos, que una de sus chicas fuera a comportarse de aquella manera. Minzy era única, todo un diamante en bruto, que él mismo puliría y mantendrías entre sus manos, un largo tiempo. No podía permitirse el lujo de perderla. Le causaba curiosidad por todo lo que le pudiera ofrecer.

Su puerta se abrió de nuevo, y algo en él, deseaba que fuera ella de nuevo, pero  no ocurrió así.

-¿La has despedido? –Paulatinamente, CL se introdujo en el despacho, avanzando hasta la amplia mesa del director. Sonreía triunfante. Sonrisa que desapareció al instante de escuchar las frías palabras que salieron por la boca de Kyuhyun.

-¿Despedirla? No digas estupideces.

-¿Perdón? –CL no daba crédito a lo que sus oídos estaban escuchando.

-Minzy se quedará aquí mucho tiempo. El que sea necesario. Ha ayudado al club bastante. En muy poco tiempo.

-Pero lo de anoche…

-Fue un éxito, y ahora, si no te importa, tengo trabajo.

Ardiendo todo su interior por la rabia, la rubia salió tal y como había entrado. Pero esta vez, sedienta de una lenta y dolorosa venganza.

-Ya veremos cuanto tiempo sigue esta por aquí.



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