sábado, 29 de junio de 2013

(YeWook) Seré tu sombra -Serial- Capitulo 4



Al oír aquella voz se giró. No. A quien menos quería ver.

-Vas hacia la reunión ¿no?

-Si, Siwon.

-Vamos juntos, compañero -Y pasando un brazo por su hombro, Siwon se llevó de allí a Yesung, hacia la sede donde tendría lugar aquella importante reunión. Yesung no quería ni aparecer por ese lugar, pero algo le decía que el ir acabaría por encajar muchas piezas. Así que no tuvo mas remedio que dejarse llevar.
El sitio era muy lúgubre, oscuro y siniestro, solo estaba iluminado por muy poca luz artificial. Una mesa central donde se sentaban los que presidian la reunión y asientos alrededor para los demás. Había bastante gente que ya ocupaba su sitio. Parecía que iba a ser interesante aquello.

Un problema empezó a surgir.

-Uhm, Siwon...

-No te preocupes -Como leyendo su mente, Siwon, le ofreció una copa de un rojizo liquido que se encontraba embotellado. Dudando, Yesung, bebió. No era como sustraerla aún caliente del cuerpo de alguien, pero servía para aliviar su ardiente garganta que ya le empezaba a molestar.

Siwon se alejó de él sonriendo para acomodarse en su asiento, en mesa central, mientras Yesung se alejó, al fondo, a oscuras de todo. Recorriendo la estancia pudo averiguar que estaban prácticamente todos ya. Incluso Yoona, la cual se encontraba en el lado opuesto a él.

-Siéntanse todos.

Un voz profunda y grave resonó en todo el lugar. Debía ser el único antiguo que quedaba, los demás o bien decidieron suicidarse al perder su mitad o fueron asesinados.

Cuando se instauró el silencio en la sala, Siwon comenzó a hablar.

-Bien, nos encontramos hoy aquí por el simple motivo de que el clan de los Nefér ha matado a varios de los nuestros. Todos sabemos que entre ambos clanes hay un acuerdo, un trato, que ellos han roto.

-¡Muerte a todos ellos!

La voz de un vampiro sonó de fondo. Verdaderamente estaría enfadado por su tono. Yesung seguía indiferente, aquello no le interesaba mucho.

-Calma -Siwon siguió con sus palabras.- Como sabéis también, son un clan de brutos, y muy poco civilizados. Tanto que empezaron a crear nuevos vampiros por error y estos se han descontrolado. Tanto que fueron ellos los que mataron a los nuestros, nos ven como una amenaza, incluso su líder ha desaparecido.

Siwon se calló durante unos segundos, esperando a que los demás asimilaran sus palabras.

-Mi propuesta es -Se aclaró la garganta antes de seguir hablando.- Que nos organicemos y nis preparemos para ir y enfrentarnos a todos esos vampiros nuevos que se creen superiores a nosotros.

Voceríos y gritos de jubilo llenaron el lugar. La gran mayoría de todos los presentes estaban fe acuerdo con eso. Ir a matar a aquellos que mataron a unos de los suyos. Solo había dos personas que no se movieron ni hablaron respecto a eso. Hasta que uno de ellos se levantó. Todos se callaron.

-Querido Siwon -El antiguo vampiro, en pie, intimidaba a cualquiera, incluso a Yesung, el cual lo admiraba. Había dado todo por salvar la vida de su mitad, pero lo perdió y por su memoria siguió en pie.- Sé que las ganas de venganza remueven tus entrañas. Pero no debes actuar a la ligera. Si su líder ha desaparecido, lo más razonable es actuar en silencio, buscarlo y encontrar un fin para esos vampiros. Pero si hay una guerra entre vampiros, los humanos se darán cuenta y ya no estaremos a salvo, ningún vampiro en este mundo...

-¡Pero no podemos dejar que nos mancillen de esta manera! -Siwon lo interrumpió, poniéndose en pie también.

-Utiliza tu cabeza bien...

-¡Ya lo hago! -Golpeó la mesa con una mano.

-No lo haces...

-¡Si! ¡Voy a seguir el ejemplo de mis antepasados y voy a mantener el prestigio de mi clan y mi linaje y unos vampiros recientes no lo destruiran!

De nuevo, gritos llenaron el lugar, todos como locos.

-No sabes lo que dices, Siwon.

-¡Claro que lo sé!

-Te comportas cegado por ideales que no te pertenecen. Como siempre.

-¡Yo nunca he hecho eso!

-¿Y cuando lo del niño tampoco?

Todos volvieron a callarse, incluso Siwon. No decía nada. Miraba incrédulo al antigua. Estaba prohibido hablar de ese tema delante de...

¿Niño? ¿Qué niño? La mente de Yesung empezó formulase incontables preguntas, entonces fue cuando algo encajó en su mente...

"Salía de la cabaña con su pequeño en brazos. Jugaba con su jirafa de madera y él lo observaba como un bobo sonriendo. ¿Cómo podía ser alguien tan lindo?

Sus ojitos, lo miraba firmemente, sin ningún miedo, con curiosidad, penetraba dentro suya, riendo divertido. Se sentía realmente desnudo ante aquel niño, pero su compañía, era la mejor que tenía desde hace... Desde siempre.

Pero su cara de bobo no pasó desapercibida por alguien.

-Vaya Yesung, parece que has encontrado tu mitad.

-¿Qué quieres ahora, Yoona?

-Un bebé humano.. Uhm... -Ella paseaba a su alrededor. Observaba a su niño con una mirada que no le gustaba nada. Intentó ocultarlo como pudo.- A Siwon no le gustará saber de su existencia...

-No tiene porque saberlo.

-Tarde ¿no? -Yoona dejó escapar una divertida y traviesa sonrisa cuando Siwon se acercaba a ellos.

-¿De donde sabes has sacado ese humano, Yesung? -Siwon se acercó peligrosamente a él.

-¿De donde crees? - Pero él no se iba a quedar atrás, defendería a su niño.

-Traer un humano a la ciudad es una falta grave y no voy a pasarlo por alto -Y sin darle a Yesung tiempo a moverse, le arrebató al niño y se lo entregó a Yoona.- Ya sabes lo que tienes que hacer con él.

-Por supuesto -Y con una ladina sonrisa en el rostro, la chica desapareció con un bebé que lloraba cada vez con más fuerza.

-¡No! ¡Devolvermelo!

Los gritos desesperados de Yesung se oían por toda la ciudad subterránea. Pero no podía moverse. Cinco vampiros, bajo ordenes de Siwon, lo sujetaban con fuerza. Oía a su niño llorando, aquello le destrozaba el corazón. Y sin poder evitarlo, pudo comprobar que ese bebé era su mitad. Cuando un vampiro lloraba, era porque se trataba de su mitad, y unas rebeldes lagrimas recorrían su rostro. Solo quería ir detrás de Yoona y recoger a su niño, abrazarlo, acunarlo y volver a ver sus ojos.

Siwon se percató de todo eso. Las fuerzas de Yesung estaban muy débiles y no iba a dejar pasar su oportunidad.

-Lo siento, Yesung, es por tu bien -Se colocó justo enfrente suyo, para que ambas miradas estuvieran en contacto.- Yoona matará al niño y tú debes olvidadlo.

Con aquellas palabras Yesung perdió todas sus fuerzas. Siwon puso dos dedos sobre su frente y utilizando una técnica que solo él conocía, bloqueo el recuerdo de aquel niño a Yesung..."

Su recuerdo estaba completo. Su ira habia incrementado. Su mirada, tan fría como el hielo puro, se encontraba clavada en el rostro de Siwon.

Este observaba a Yesung ¿A caso recordaba algo? Todas sus sospechas se vieron confirmadas cuando en un abrir y cerrar de ojos se encontró a Yesung, enfrente suyas, agarrándolo por su camisa. Sus ojos desprendían fuego y su rostro se encontraba contraído con una mueca de enfado. Siwon sentía miedo. Pero no podía hacerle nada. No delante de todos. Pero se trataba de Yesung. Ahora si que sentía miedo de verdad.

-Lo mataste ¿verdad? -Su voz, alta, firme y llena de odio y furia se clavó en la mente de todos los presentes.- Y encima me bloqueas la mente a mi.

Siwon no dijo nada. Temblaba. Nadie decía nada. Todo sentían pavor ante Yesung en ese estado. Ido. Loco. Furioso. Capaz de matar a cualquiera.

-Joven, enfurecerse ahora no sirve, salga a calmarse -Solo las palabras del antiguo lo hicieron moverse. Yesung soltó a Siwon y sin apartar la mirada sobre él, empezó a girarse. Pero se quedó allí parado unos segundos. De un solo golpe, la mesa, se partió en dos. La ira lo llenaba completamente. Necesitaba salir y despejarse. Con paso ligero y sin girarse a ver a nadie, volvió a su apartamento. No pensaba. No razonaba. Solo se movía por impulsos. Se acabaría volviendo loco. Mejor. Ahora que sabía quien era aquel niño, lo que le había hecho sentir y su triste final, lo mejor era volverse loco.

Agarrando las llaves de su coche. Salió. Ya era de noche. Bastante tarde para un humano. La hora perfecta para un vampiro. Iría a desgarrar gargantas de desdichados para calmarse.

Montado en su auto, se dirigió a la ciudad. Conducía a velocidades extremas. Perfectamente podrían murtarlo, pero sería el error más grande que podía cometer el policía.

A su mente volvieron los recuerdos descubiertos. Su niño. Su sonrisa. Sus ojos. Sus manitas. Su voz. Su cara. Tan bebé y él enamorado. Pero su niño estaba... ¡No! ¡No quería pensar eso!

Cerrando los ojos, pisó el acelerador. Le daba igual todo. Le metería fuego a toda la ciudad. Los mataría todos.

Entonces sintió un bultito en uno de sus bolsillos. La tortuga. Abrió los ojos y la sacó. La observaba atentamente. Y al levantar la.mirada hacia la carretera, pisó en freno. Un estúpido humano se había cruzado en su camino. Su primera victima esa noche. Pero al frenar, pudo ver su rostro alumbrado por las luces del coche.

Los ojos de aquel humano no tenían miedo...

Sus ojos...

Su niño...


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