martes, 18 de junio de 2013

(YeWook) Seré tu sombra -Serial- Capitulo 2



-¿No crees que deberías estar descansando en TU casa?

-Que va, aquí se está muy bien.

-Vete.

-Yoona se fue muy disgustada.

-Eso me da igual.

-Dijo algo así como que se vengaría.


-Aquí la espero.

Aquel comportamiento del mayor le estaba empezando a dar miedo. Aunque pensándolo bien, a él eso no le importaba, es más podría ser divertido. Sabía que el final de Yoona por intentarlo sería desastroso, pero estaba curioso por ver lo que era capaz de hacer.

Con paso tranquilo se acercó a la cama de su mayor, lo suficiente para poder observar la expresión tan fría que normalmente este tenía. A las chicas les gustaba eso y a los humanos les atraía. Bueno, además, de que era realmente hermoso, vestía elegante. Y que menos decir que viene de un alto linaje y todos los respetaban ¿cuantos años tendría? Nunca le había preguntado.

-¿Estás sordo?

-Esta noche hay reunión.

¿En serio? Las ganas de seguir descansando se le acaban de quitar. Con agilidad, apartó las sabanas negras y se puso en pie.

-No voy a ir, quiero ir a cazar.

-Tienes que ir.

-¿Por qué?

-Siwon ha dicho que es obligatorio para todos.

Maldición. Ahora le tocaba aguantar a ineptos protestando por cosas sin sentido. Los mataba a todos sin pensárselo dos veces.

-¿Cuando es?

-Ya.

La mirada tan fría que le lanzó al menor casi lo atraviesa por completo. Se estaba enfureciendo cada vez más.

-Tienes controlarte un poco o ya sabes que pasará.

-Si me controlo o no, es cosa mía.- Sus palabras fueron tan frías como lo fue su mirada. El menor se congeló unos instantes. Era el único con quien le pasaba eso, ningún otro podía hacerlo sentir, su mayor se había vuelto más frío y más malhumorado con los últimos años ¿por qué?

-Vamos, Kyuhyun, ya vamos tarde.

Sin protestarle ni nada, el menor se movió rápidamente.

-Aún hace sol.

-Saldremos por donde has entrado.

Kyuhyun se puso a las espaldas de su mayor. Y eso que era algo más bajo. Este, abrió un pasadizo colocado en las piedras que formaban una amplia chimenea. Se adentraron, penetrando en la montaña que justo servia de sostén a las casas de por allí. Siendo aquel túnel hecho a duras penas, era estrecho y muy oscuro. No había luz, pero ambos no tenían problemas a la hora de ver.

-¿Habrá algo para que no me queme la garganta?

-Si, Siwon dijo que habrá un festín.

-Mejor.

Bajaban por el interior de la montaña descendiendo lentamente. Cada vez olía más a humedad y a tierra y a... Vampiro. Estaban cerca. Tranquilos caminaban sin hablar. El silencio reinaba entre los dos. Tampoco tenían de que hablar.

Acabaron llegando frente a un amplio mural de piedra. Ocultas al ojo humano, unas runas decoraban la piedra, marcando el lugar donde moraban los vampiros.

El mayor acercó su anillo negro, con el signo de su clan, dos calaveras con colmillos, y entre ellas, una serpiente devorando un crucifijo, y la piedra se apartó de su camino, dejándoles un amplio espacio para poder pasar. Tras hacerlo los dos, la piedra se volvió a poner en su sitio.

Bullicio. Movimiento. Gritos. Habían llegado a la pequeña ciudad que los vampiros de su clan tenían. La mayoría vivían lejos y solían venir a comprar o a vender cosas extrañas en el mercado. También era la vivienda de muchos de ellos y la sede donde sus mayores se reunían. Para ser sinceros, solos los de alto linaje o los vampiros más poderosos podían ir a esa reunión, estúpida habitualmente.

-Kyuhyun, adelantate.

-Esta bien.

Pendiente de como baja su menor, dio un par de pasos, observando todo el bullicio a sus pies. Había estado muchas veces en ese mismo lugar, pero, esta vez, se sentía de manera diferente. Tal vez aquel recuerdo había despertado algo en él.

Recorriendo la vista por todo el lugar, y sin quererlo, un nuevo recuerdo golpeó su cabeza...

"El llanto cesó. Aquella niñita lo miraba hipeando, con unos grandes ojos abiertos, observándolo. No tendría más de dos años. Un delicioso bocado.

Pero al acercarse más para cogerla se dio cuenta de que no era una niña, si no, un niño, y lo miraba de manera diferente a como lo miraban los demás. Su mirada era sincera, inocente y sin miedo ¿no le tenía miedo? Sus mofletes estaban hinchados y sucios por las lagrimas. Lo cogió en brazos. Sus ojos. Eran cautivadores. Pero no sé dejaría llevar por eso, no.

Pero el niño, alzó su pequeña manita y puso la palma de su mano sobre su mejilla ¿que era aquella sensación que empezaba a sentir? Ahora, quería protegerlo. Abrazó a ese niño. Su calor era diferente al que había sentido con otros humanos ¿Qué estaba pasando? Volvió a mirarlo, pero la pequeña criatura, se había quedado dormido. Que linda carita ¿Qué estaba pensando? Eso son cosas de débiles.

Observó el lugar. Aquello había sido atacado por vampiros, de ahí a que fuera un olor familiar. Recorriendo la casa, encontró los cadáveres del pequeño. Exacto. Mordidos y matados por vampiros. La policía sospecharía. Tendría que hacer algo. Y eso hizo, al salir fuera con el niño dormido en brazos, prendió fuego a la casa.

¿Y ahora que hacía? No podía separarse del niño, no sabía porque, pero no podía. Lo único que podía era llevarse al niño ante los sabios, ellos le dirían que le ocurre.

Y eso hizo, acabó dirigiéndose a la pequeña ciudad subterránea. Tal vez lo castigarían por llevarlo allí, pero no podía dejarlo en ningún otro lado.

-Bienvenido, pequeño, a mi ciudad.

-Oh, Dios ¡Un bebé! ¿Es para tomarlo como aperitivo?

-No te acerques a él, víbora..."

¡No! Otra vez perdía el hilo del recuerdo ¡Maldición!

Furioso, intentaba darle vueltas a la cabeza. Tenía la extraña sensación de que ese niño era especial, por eso necesitaba saber más ¿Donde estaría ahora

-Te estaba buscando.- Escucho una voz detrás suya. Molesto, se dio la vuelta para hacerle frente a Yoona.

...

***

-¡Eh!

Un grito. Un golpe. Su cuerpo contra el suelo ¿Lo había atropellado el coche? Mantenía los ojos cerrados. No quería abrirlos y ver todo el desastre. Pero apenas sentía dolor. Solo un par de golpes es su espalda y piernas ¿De verdad lo había atropellado?

-¡Kim Ryeowook! ¡Eres un completo idiota! ¿Qué estabas haciendo parado ahí en medio?

Ay, madre, esa voz. Abrió los ojos rápidamente.

-¡Min!

-¡Responde jirafa dislocada! -Parecía enfadado, pero... ¡lo había salvado!

-¡Gracias, Min! Me has salvado -Lo abrazó bien fuerte, feliz, mas de que lo haya visto después de tanto tiempo que de lo haya salvado.

-¿Qué hacías ahí parado?-El mayor lo reprimía, con el ceño fruncido. Pero no causaba miedo ni nada. Era demasiado tierno.

-No sé que me pasó que me bloqueé y no podía andar y no veía y en mi cabeza sonaron algunas palabras, frases de una voz que nunca he escuchado.

-Eso es muy extraño -Sungmin se puso en pie, ayudando a Ryeowook a hacer lo mismo.- Bueno, vamos a apartarnos de aquí ¿Hacia donde ibas?

-Buscaba a Jessica.

-¿Jessica?

-Mi mejor amiga, como estabas fuera, no te conté nada ¿cuando has vuelto?

-A noche.

-¿Y no me avisaste?

-No quería molestarte ¿a donde vamos a buscar a tu amiga?

-Ah, a su cafetería favorita, seguro está allí.

-Pues vamos.- Y como si no hubiese pasado nada unos minutos antes, ambos marcharon, en busca de la chica.

Tras pasar varias calles, alcanzaron una pequeña, pero colorida cafetería. Ryeowook fue el primero en entrar, encontrando a Jessica sentada en una mesa, tomando un té.

-¡Jessi! ¡Te estuve buscando por todos lados!

-Ah, Wookie -La chica los saludó a los dos con una sonrisa, como si no hubiese pasado nada.

-¿Donde te habías metido?

-Ah, seguí a un patito y como te había perdido de vista, pues me dirigí aquí, sabía que vendrías a buscarme.

-Y por eso casi lo atropellan.. -Comentó Sungmin, que se encontraba justo detrás de Ryeowook.

-¿Tú quien eres? -Preguntó la chica, ahora muy curiosa al darse cuenta del chico.

-Soy un amigo suyo -Le respondió él mismo.- Su salvador.

-¿Salvador? -Jessica miraba ahora a su joven amigo con expresión extraña mientras él entornaba los ojos.

-Sí, casi me atropellan.

-¿¡Qué!? -Gritó asustada la chica, provocando que toda la gente de por allí se girara a ver que pasaba.- ¿En que estabas pensando?

-No lo sé, unas cosas extrañas vinieron a mi cabeza y no me podía mover.

-¿Qué cosas?

Suspiró profundamente. Bajo la atenta mirada de los dos, Ryeowook contó como mejor supo todo lo que le había ocurrido, intentando no olvidarse de ningún detalle. Al terminar su relato, volvió a suspirar.

-Entre eso y las pesadillas...

-¿Aún sueñas con serpientes?

-Sí, Min, es horrible...

-¡Ya sé! -Los dos chicos miraron a la entusiasta chica.- Lo que necesitas es que una mujer lea tus sueños y esas cosas raras y te ayude.

-Eso son estupideces, no servir... -A Wook no le dio tiempo de acabar, Jessica lo cortó.

-Que si, que conozco una muy buena -De un salto, la chica estaba en pie y tirando de ambos chicos. Y bajo sus protestas, los llevó hasta la calle.- Está cerca de aquí.

-¿Cuanto es cerca, Jessi? -Preguntó Wook.

-Uhm... Solo a cinco manzanas de aquí. ¡Un paseito!

-Madre mía... -Ambos chicos suspiraron, resignándose.

Los tres caminaban por las calles, la chica delante y los dos chicos justo detrás. Ryeowook aún tenía una extraña sensación en el cuerpo. Tenia mucho miedo a que le fuera a ocurrir otra vez lo que hace poco. Pero esta vez no iba solo. Miró de reojo a su mayor y sonrió. Lo había echado mucho de menos. Hace años que se fue del país para estudiar y por fin había vuelto. Las ganas de abrazarlo en ese momento fueron muy grandes, pero agachó la cabeza y dejó de mirarlo.

Entonces fue cuando escuchó un quejido ahogado. Con rapidez giró la cabeza hacia Sungmin y lo vio, con la mano sobre su pecho, encogido, echado sobre la pared y una expresión de dolor en su rostro.

-¡Min!


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