Estaba empezando a pensar que esa mañana no tuvo que haberse
levantado. Quedarse en la cama todo el día, esperando a que llegase el
siguiente día, no le parecía tan mala idea en ese momento.
Todo estaba siendo insoportable, tanto, que hasta parecía
que los profesores la habían tomado como conejillo de indias para todas las
actividades, las cuales le salían fatal. Para colmo, la tomaban como tonta y
todo en la clase se reía a carcajada limpia de ella. Nunca antes había deseado
que la tierra la tragase tan rápido como aquel día.
Cerca del mediodía, estaba saliendo de su última clase. Se
quedaría allí a comer, en el comedor, porque Bom no terminaba hasta la tarde y
no tendría quien la ayudara a cocinar.