martes, 29 de noviembre de 2016

(NamSong) Find me -Oneshot-


   Título: Find me

   Pareja: NamSong (Mino + Taehyun) [WINNER]

   Tipo: Yaoi

   Géneros: Romance | Suspense

   Clasificación: G/PG

   Descripción: Mino y Taehyun son una joven pareja de detectives con cada vez más éxito. Pero la fama y meterse con los delincuentes puede tener sus peligros.

   Advertencias: Ninguna.

   Notas: La idea de este fic surgió a raíz de la encuesta que estamos realizando en el blog. Escogí algunas parejas que habían sido sugeridas y de las que no tuviéramos nada escrito y aquí está una de ellas. Espero que os guste. ^^

•*´¨`*•.¸¸.•*´¨`*•.¸¸.•*´¨`*•.¸¸.•*´¨`*•.¸¸.•

   No había pasado mucho desde que empezamos con nuestro pequeño y emocionante proyecto. Nosotros, dos jóvenes entusiastas de los misterios y enigmas que crearon su propia agencia de detectives con la intención de lanzarse de lleno a hacer lo que más les gustaba.

   No habíamos ni cumplido el año y ya teníamos unos cuantos misterios resueltos de los que poder sentirnos muy orgullosos. Nos habíamos ganado cierta fama, por supuesto. Y muy merecida, todo sea dicho. “T&M, la nueva pesadilla de los delincuentes”, con aquel llamativo titular nos anunciaron en una de las revistas más prestigiosas del país.

   El número de gente que solicitaba nuestros servicios era cada vez mayor. Al principio nos costó mucho crecer, sobre todo durante los dos primeros meses en los que apenas logramos encargarnos de un crimen. En los últimos la cantidad había subido como la espuma, hasta el punto en el que habíamos tenido que empezar a rechazar los casos que viésemos menos urgentes o importantes porque no dábamos para tanto trabajo nosotros dos solos.

   Taehyun y yo formábamos un gran equipo, eso era un hecho. Desde que nos conocimos supimos que nuestra conexión era algo especial y que no podíamos desaprovechar. Ambos amábamos lo mismo y de ahí surgió nuestra loca idea.

   Aquella tarde estaba siendo tranquila si lo comparábamos con otras que habíamos tenido. Nos encontrábamos en nuestra oficina, situada en el centro de la enorme ciudad en la que vivíamos compartiendo un pequeño pero agradable apartamento de alquiler. Pero al paso que íbamos, pronto tendríamos dinero para comprarnos algo más acorde a nuestro actual nivel.

   Yo estaba sentado donde recibíamos a los clientes, casi recostado en mi asiento y con los pies subidos al escritorio. No había nadie así que poco importaba. Taehyun por su parte había salido unos minutos a comprarnos algo de comer, aunque fueran unos bocadillos del bar que estaba al final de la calle.

   Estaba tardando más de la cuenta, pero no me preocupé. Le conocía bien y sabía que muchas veces se distraía hasta con una mosca que pasara por su lado, pero yo le quería así.


   Jugaba concentrado con mi móvil a una aplicación que en ese momento estaba bastante de moda cuando escuché abrirse la puerta de la oficina. Ni levanté la vista de la pantalla del teléfono, suponiendo que era él. Sin embargo y para mi sorpresa, no fue su voz la que escuché.

   -Song Mino -Mi vista se desvió del juego al escuchar mi nombre, haciéndome perder la partida.

   Aquel tipo era altísimo e intimidante, pero no lo suficiente como para asustarme. Parte de su rostro estaba cubierto por una espesa barba y sus ojos eran penetrantes y oscuros.

   -Ese soy yo ¿qué es lo que busca? -Respondí con interés, bajando los pies del escritorio en cuanto me di cuenta de que seguían allí subidos, aunque no dándome mucha prisa por hacerlo.

   Una misteriosa sonrisa que no me gustó nada se posó en sus labios apenas visibles por la cantidad de pelo.

   -Pregúntate qué es lo que buscas tú. -Dijo con una tranquilidad perturbadora mientras dejaba frente a mí un sobre perfectamente cerrado.

   Miré el sobre sin mucha confianza y volví a mirar al desconocido misterioso.


   Cogí el sobre y me dispuse a abrirlo, lanzándole una última mirada desconfiada a aquel tipo antes de concentrarme en lo que estaba haciendo.

   Me costó un poco abrirlo. Desde luego, alguien había puesto especial empeño en cerrarlo. Dentro había una hoja de papel doblada por la mitad para ocultar su contenido a primera vista. Lo desdoblé y me quedé a cuadros al leer su contenido, mientras sentía que mi corazón se detenía por un instante para después comenzar a latir con velocidad.

   “Si quieres volver a ver a tu amigo, ve a las 21:00 al parque que está cerca de la estación de tren. Te recomiendo que vayas solo.”

   Levanté inmediatamente la vista en busca del hombre que me había dado aquella horrenda nota, pero ya no estaba. Había desaparecido mientras yo luchaba por abrir el maldito sobre sin romper lo que había en su interior.

   Maldije en voz alta empezando a ponerme realmente nervioso y me eché las manos a la cabeza por un momento. Releí la nota una y otra vez, asimilando que era real lo que ponía en ella y que no se trataba de una broma de mal gusto.

   Taehyun estaba en peligro y todo dependía de mí ¿Pero por qué? ¿Qué era lo que había llevado a alguien a hacer algo así?

   Me levanté de mi asiento mientras por la cabeza pasaban mil opciones y cada una peor que la anterior ¿Qué pasaba si se trataba de la venganza personal de alguna de las personas a las que atrapamos? Eso se veía mucho en las películas ¿no era así? Quizás incluso era una trampa y yo también sería atrapado al llegar al parque. O algo peor.

   En lo primero que pensé fue en llamar a la policía, pero enseguida recordé que esa no era una opción segura. Además, nosotros pocas veces habíamos necesitado su ayuda. Nos bastaba con nuestro propio ingenio. Cuando estábamos juntos, claro.

   ¿Sería capaz de hacer las cosas bien sin Taehyun? Me estaba empezando a agobiar un poco, sinceramente. Era mucha presión de repente sobre mí.

   Recogí mis cosas y cerré la oficina, saliendo de allí disparado. No más clientes por hoy, Taehyun era prioridad.

   Eran las 20:16 y mi corazón se aceleraba al saber que no quedaba mucho para el encuentro. Temía por su estado actual. No debía pensar en eso, yo era alguien fuerte que normalmente se intimidaba o asustaba por pocas cosas. Pero Taehyun era demasiado especial como para que algo así le ocurriera. Debía hacer lo que fuera por rescatarle. Cualquier cosa.

   Me monté en mi coche y llegué al parque a las 20:46, estando este bastante alejado del centro. Aparqué lo más cerca posible y caminé apresurado al interior de aquel lugar.

   Era enorme ¿cómo iba a saber yo dónde estaban Taehyun y su secuestrador? Podían estar esperándome en cualquier lado y yo capaz sería de no verles, teniendo en cuenta mi estado de nervios.

   Ya iban a ser las nueve y yo no daba con ellos. La sensación desesperada que recorría mi cuerpo era algo que nunca había sentido. La preocupación por Taehyun y el miedo al saber que podrían estar haciéndole daño o lo que le harían si no me veían aparecer en la zona exacta a la hora exigida.

   -Mino. -Escuché al pasar junto a un banco donde un hombre estaba sentado, solo él.

   Me detuve confuso y al fijarme con más cuidado me di cuenta de quien era y me acerqué a él con decisión y ganas de golpearle si era necesario.

   -¿Dónde está? dímelo ya. Estoy harto de este juego. -Exigí de mala gana al ver al tipo que me había pasado el sobre, controlándome lo mejor que podía para no pegarle. Pero mi poca experiencia me había llevado a saber que debía tratar de mantener la calma siempre con esa gente peligrosa.

   -¿Ya? Pero si solo acabamos de empezar. -Se burló aquel tipo con una estúpida sonrisa en su rostro. Me estaba haciendo perder los nervios con facilidad.

   -Que me lo digas o no sé qué soy capaz de hacer. -Le amenacé alzando un poco la voz sin darme cuenta, harto de su juego.

   -Eh, tranquilo. -Dijo alzando ambas manos, manteniendo esa expresión que me hacía pensar que disfrutaba con lo que hacía-. No está lejos de aquí. -Se levantó del banco, recordándome lo mucho que intimidaba de pie. Dio un par de pasos hacia mí, haciéndome retroceder un poco de forma disimulada. No me gustaba tenerle tan cerca-. ¿Ves aquella caseta? Tienes diez minutos para entrar en ella y sacar de allí a tu amado Taehyun.

   Miré hacia donde él me había indicado, sintiendo un horrible escalofrío recorrer mi cuerpo cuando observé el lugar donde supuestamente ocultaban a Taehyun.

   -¿Y si no lo hago, qué pasaría? -Insistí.

   -No querrías descubrirlo. Vamos, tienes poco tiempo. -Me recordó con chulería.

   -¿Por qué haces esto? -Sabía que tenía poco tiempo, pero no me costaría más de minuto y medio llegar hasta la caseta.

   -Lo sabrás cuando llegues. -Su sonrisa se amplió, al igual que mis ganas de romperle la nariz de un puñetazo en ese mismo instante.

   Me giré sin decir nada más y aceleré el paso hasta donde me había dicho, nervioso al imaginar qué podría encontrar allí dentro. Tanto que a mitad de camino empecé a correr hasta allí.

   Al llegar lo primero que hice fue maldecir en voz alta al ver que la puerta estaba cerrada con llave y era prácticamente imposible entrar a su interior y mucho menos ver lo que pasaba dentro. Pensé rápido y la rodeé en busca de una entrada alternativa, pero era imposible. Maldije de nuevo.

   Volví a la puerta y traté de abrirla como fuera. Si tenía que acabar rompiéndola no me iba a importar en absoluto hacerlo.

    No sabía cuantos minutos habían pasado, pero no iba a quedarme quieto esperando a que el tiempo siguiera corriendo sin yo poder hacer nada.

   Al final me decidí a darle una patada a la puerta, justo donde sabía que esta podría ceder un poco. No era la primera vez que debía irrumpir de esa forma por cosas del oficio. Me costó unas cuantas patadas más hasta que logré romperla. Por suerte era de madera y ya un poco vieja para añadirle facilidad. Mi sensación al ver que podía pasar fue de alivio puro.

   Estaba sudando, desesperado por ver a Taehyun y comprender de qué iba todo aquel juego horrible. Necesitaba abrazarle y comprobar que estaba bien.

   Dentro no se veía casi nada. Entre que ya comenzaba a anochecer y que aquello no estaba muy bien iluminado…

   -¿Taehyun? ¿Estás ahí? -Pregunté nervioso, casi histérico ¿por qué no se escuchaba a nadie? ¿Me habían engañado y se trataba todo de una sucia trampa para tenerme a mí?

   La caseta no era muy grande, así que no había mucho que recorrer en busca de él ¿Cuánto tiempo había pasado ya? Me estaba volviendo loco.

   Ya tenía pensado salir en busca del tipo del banco para golpear su estúpida cara cuando sentí que algo se movía tras de mí.

    Quise girarme para ver de qué se trataba, pero antes de poder llegar a verlo ya tenía los ojos cubiertos y me era imposible ver. Me asusté por un instante, preguntándome de qué iba todo aquello. Entonces escuché una voz que conocía demasiado bien.

   -Sorpresa. -Murmuró cerca de mi oído, destapando poco a poco mis ojos para permitirme mirarle.

   Lo primero que me salió hacer fue lanzarme a sus brazos y apretarle con fuerza. No quería separarme de él después del mal rato que había pasado. Cuando me correspondió no pude sentirme mejor y más tranquilo en mucho tiempo.

   -Lo siento… -Escuché, con verdadera voz de arrepentimiento.

   -¿Por qué…? -No entendía la razón de su disculpa, no había hecho nada malo.

   -Quería comprobar una cosa… y monté todo esto.

   Le miré sorprendido. Al menos todo lo que podía mirarle con aquella iluminación tan pobre ¿Qué? ¿Todo había sido idea suya?

   -No entiendo… ¿por qué? -Pregunté, totalmente confuso y sin dar crédito a sus palabras.

   Antes de atreverse a decirme nada, respiró hondo.

   -Quería… comprobar si realmente te importo. -Ni siquiera se atrevió a mirarme cuando dijo aquello. Se veía arrepentido y sabiendo que se había pasado un poco con la broma.

   -¿Pero como no vas a importarme? ¿Eres tonto? -Al principio me enfadé, lo reconozco ¡Todo por eso! ¡Llevaba toda la tarde sufriendo por eso! Pero pronto dejé de sentirme indignado para dejar paso a un sensación indescriptible de felicidad al saber que estaba bien y ninguna de las cosas horribles que mi cabeza había imaginado eran ciertas.

   -Lo sé. He sido un idiota y había formas más suaves de saberlo… Pero reconozco que me ha hecho sentir muy querido cuando has entrado de esa forma. -Comentó con una ligera sonrisa en los labios con la intención de suavizar un poco la situación. Yo no pude evitar sonreír también.

   -¿Y por qué ese interés por saberlo? -Ahora tenía verdadera curiosidad por ese detalle ¿Qué le había llevado a inventar algo tan fuerte para saber la importancia que tenía para mí?

   -Bueno... No estaba seguro de hasta qué punto podía ser importante para ti. Quería saberlo y aprovechar este momento para decirte algo... -Le estaba costando decir aquellas palabras. Lo sabía. Le conocía casi como la palma de mi mano. Había algo que me ocultaba-. Me gustas. Mucho. Muchísimo... Y no sabes lo feliz que me ha hecho ver que eras capaz de arriesgarte así por estar de nuevo conmigo.

   Al principio no creí lo que acababa de escuchar... ¿Taehyun enamorado de mí? ¿Por eso todo?

   -Definitivamente eres muy tonto... -Contesté, dejándole ahora a él confundido al no comprender esa respuesta-. No te hacía falta montar todo esto para saber si yo puedo sentir algo. Te habría bastado con preguntármelo.

   Asintió. Lo comprendía bien. Sabía que se había pasado.

   -Entonces... ¿qué me dices? -Preguntó, visiblemente nervioso.

   -Eres mi mejor amigo y habría corrido hasta aquí por ti sin la necesidad de estar enamorado, Taehyun. -Él agachó la mirada, asumiendo que eso era una negativa. Sin embargo, yo no había terminado.- Pero ese no es el caso. Lo que quiero decir es que a mí también me gustas.

   Lo que recibí por respuesta fue un nuevo abrazo, incluso más fuerte y con más cariño que el anterior. Lo correspondí, por supuesto. Aunque tuviera ganas de repetirle una y mil veces lo tonto que era.

   -Creí que ibas a enfadarte de verdad conmigo por hacer lo que he hecho... -Me dijo mientras mantenía su cabeza apoyada sobre mi hombro.

   -Bueno, este susto te lo devolveré. Eso tenlo claro. -Bromeé mientras le apretaba con fuerza hacia mi cuerpo.

   -Lo veo justo. -Le escuché soltar una suave risita, sabiendo lo feliz que estaba al igual que yo. Él me lo transmitía.

   La tarde había sido horrible, pero no podía haber acabado mejor. No iba a permitir que volviera a hacer esas cosas para comprobar lo mucho que podía importarme, porque desde ese día no iba a poder ponerlo en duda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Tus comentarios son importantes para que el blog siga creciendo!