(KeyBer) Parque -Oneshot-


Titulo: Parque

Pareja: KeyBer (Key + Amber)

Tipo: Hetero

Genero: Angst, romance

Clasificación: T/T+

Descripción: No todo en esta vida puede irnos bien, siempre hay algo que falla.

Advertencia: Muerte de un personaje


•*´¨`*•.¸¸.•*´¨`*•.¸¸.•*´¨`*•.¸¸.•*´¨`*•.¸¸.•





Hoy por fin lo conocería. Estaba nerviosa. Muy nerviosa. Había esperado este momento durante meses. Miró de nuevo el reloj. Aún quedaban cinco minutos para la hora acordada ¿y si se había equivocado de lugar? Miró a su alrededor y vio que no era así.

Estaba justo en el parque en el que habían acordado verse. Miró de nuevo su reloj. Cuatro minutos. Se le estaba haciendo eterna la espera. Pero sabía que valdría la pena ¿cuanto llevaba esperando allí? Tal vez habría llegado demasiado temprano. No, no. Iba bien.

Ag. Quería verlo ya. Tres minutos. Eternos. Una pareja pasaba justo enfrente suya. Sonreían. Iban agarrados de la mano mientras comían helados. Dos minutos ¿podía esperar más o le daría algo? Empezaba a estar nerviosa. Cada vez mas. En fin. Solo le quedaba esperar un tiempo más. ¡Un minuto! Miraba en todas direcciones por si lo veía, no quería seguir esperando más, deseaba verlo. Sí. Aquel chico que le robó el corazón a través de un chat por Internet. Aquel chico con el que había estado hablando durante meses sin cesar.

Aquel chico que había robado su corazón con tan solo unas simples palabras. Y justo ese día, habían quedado para conocerse en persona. Cada vez estaba más nerviosa. Recuerda aquel día que se le declaro por chat. Le iba a dar algo ¿cómo reaccionaría cuando lo viera? Su manos le sudaban demasiado. Volvió a mirar su reloj. ¡Ya era la hora! Alzó la vista para poder ver si lo veía cuando un pañuelo tapo sus ojos. No sabía bien como reaccionar ¿qué pasaba allí? Se empezó a poner más nerviosa cuando escuchó su voz.

-Hola preciosa, siento si te he asustado -Sintió como el chico plasmaba sus labios en una de sus mejillas. Levemente, comenzó a sonrojarse. No sabía que decir.- Te voy a llevar a un sitio especial, pero no puedes ver el lugar, lo siento de nuevo.

Ella tan solo se limito a mover la cabeza, asintiendo ante sus palabras, pero le daba rabia no poder verlo.

El chico se dedicó a guiarla por el parque que él mismo había elegido y todo con un simple fin. Con pasos lentos y con mucho cuidado, la llevó por un sedero escondido entre unos arboles, lo malo de aquel sendero, es que estaba lleno de maleza que impedía el paso debido a que nadie pasaba por allí. Empujándola por los hombros, sonreía dejándola a ella muy nerviosa y curiosa a la vez.

-¿A donde me llevas?

-No te preocupes, Amber, confía en mi.

Su voz tan firme y tan suave la tranquilizó por unos momentos. ¡Bendito el día en el que decidió entrar en el mundo del chateo en Internet! ¡Había conocido, tal vez, y estaba segura, al amor de su vida! En un momento, estuvo a punto de tropezar, pero los brazos de él lo impidieron.

-Lo siento.

Él no dijo nada, solo se limitó a seguir guiándola por aquel sendero. Ya cada vez quedaba mucho menos para llegar aquel lugar. Él se impacientaba y notaba que ella también.

Una vez que llegan, el chico, con una sonrisa, murmura cerca del oído de ella.

-¿Preparada, Amber?

-Sí, Key.

Y con un movimiento de manos, destapa sus ojos. Amber, asombrada, observa el lugar al que le había traído. Un bello paisaje verde y rojo, amarillo, naranja, azul… Todo rodeado de hermosas flores, diferentes formas y de diferentes tamaños. Pero lo que más le había llamado la atención era un gran árbol situado en centro del lugar, con las ramas caídas dando sombra a todo lo que era el tronco y parte de su alrededor. Sentía las terribles ganas de ir y sentarse allí, disfrutar del lugar, de la brisa de la primavera y escuchar el cantar de los pájaros.

-Es realmente hermoso…

-¿Te gusta?

-Demasiado…

Key, la cogió de la mano y tiró un poco para atraerla hasta el tronco de aquel gigantesco árbol. La verdad, es que de más cerca, impactaba su monumentalidad ¿cuantos años llevará allí?

Ambos se sentaron con cuidado sobre sus raíces, acomodándose.

-Bueno, no soy de hacer muchas cosas ñoñas, ni nada de eso, pero esto es realmente lindo, mucho ¿lo conoce más gente? -Preguntó curiosa la chica, con una sonría dibujada en su rostro a la vez que observaba el lugar.

-Pues, sinceramente, no lo sé, las veces que he venido no he visto a nadie, supongo que poca gente sabrá de su existencia, pero sería bonito que solo nosotros dos conocieramos este lugar, será como nuestro lugar especial.

-Ay, Key, no te pongas cursi -La chica le dio un suave golpe en el brazo riendo.

-No me pongo cursi, es la verdad -Contagiado por la risa de la chica, Key, se frotaba el brazo, justo donde le había dado el golpe.

-¿Cómo lo encontraste?

-Un día que quería perderme de este mundo, empecé a dar vueltas por el parque este, y por pura casualidad, di con este lugar. Me sorprendió bastante y, si te soy sincero, creo que alguien cuida de este lugar, porque es imposible que este lugar se cuide y se mantenga tan bien solo.

-Se está cómodo aquí.

-Bastante y por la noche se pueden observar las estrellas en el cielo, la gran mayoría.

-Oh, eso si que tiene que ser digno de ver, siempre he querido ver el cielo estrellado.

-¿Nunca lo has visto?

-Para nada, la ciudad está demasiado contaminada y poco voy al campo.

-Pues ya sabes cual es nuestra próxima cita.

-¿Próxima cita? -Amber lo miró exhausta ¿en serio que había dicho eso? ¿volverían a verse? Eso si que le había gustado, pero por curiosidad, volvió a preguntar.- ¿Cual?

-Pues tú, yo, por la noche, aquí y las estrellas.

Una extraña sensación la inunda completamente ¿lo que había dicho era verdad? ¿lo decía en serio?

Él al ver la expresión atónita de su rostro comenzó a reír suavemente.

-Venga, vámonos, que se hace tarde.

A paso tranquilo, la pareja salió de aquel lindo lugar, dejándose llevar por la temperatura, la brisa primaveral, la tranquilidad. Sumidos en su propio mundo, donde solo estaban ellos dos, acabaron llegando al lugar donde se habían encontrado. Habían hablado de miles cosas banales, cosas de lo más sencillas. Cada uno tenía una tierna sonrisa dibujada en el rostro, felices, contentos.

-Bueno, es momento de separarse ya -Key acarició su mejilla con mera suavidad, dulce.

-Si… -Amber parecía apenada por aquella situación, no quería separase de él, tenía una extraña sensación, eso siempre le ocurría cuando algo malo iba a ocurrir.

-No te preocupes, pronto nos volveremos a ver -Y tras aquellas palabras, Key, unió sus labios a los de su amante, saboreándolos, sintiéndolos durante los escasos segundos que duró.

Y dejándola allí, Key se marchó por el camino que horas antes había recorrido corriendo para poder alcanzar a aquella chica, la que había robado gran parte de su corazón, aún no podía decir todo su corazón, ya que él mismo quería entregarle la parte que faltaba.

Paseaba de vuelta a casa bastante feliz. A meter las manos en los bolsillos de su pantalón, sintió un extraño objeto en su interior. Al sacarlo vio que era un anillo idéntico al que él llevaba que quería regalarle a Amber ¿le daría tiempo volverse y dárselo? No se lo pensó mucho más y salió corriendo sobre sus pasos. La alcanzaría. Sí o sí.

Siguió corriendo por el camino que suponía que ella había recorrido, la encontraría estaba seguro. Apretando en su mano el anillo, corrió con más rápidez.

Al salir de una calle, la vio. Sí. La vio. A lo lejos. Cruzaba un paso de peatones sonriente. Era realmente hermosa. Alzó la mano para saludarla, que lo viera y parase de andar, para poder entregarle el anillo. Apunto de gritar su nombre, lo que menos podía pasar por su mente que podría ocurrir ocurrió.

Un auto cruzó toda la calle a demasiada velocidad, llevándose por delante el cuerpo de su amada.

Sintió que la sangre comenzaba a faltarle en el rostro ¿que había ocurrido? Estaba claro, un coche ha la había atropellado, la gente gritaba y él se encontraba allí parado, sin saber como reaccionar.

Por un momento, salió corriendo por mitad de la calle, hasta alcanzar el cuerpo inerte de la chica. Todo estaba lleno de sangre, su cuerpo no se movía, sus ojos se mantenían abiertos con una expresión de terror en su rostro. El coche del agresor había huido. La gente miraba la escena horrorizada, otros gritaban. Sin decir nada, el joven se acercó a su cuerpo. No era el final de todo ¿verdad?

Estiró lentamente una mano hasta su rostro. Su piel dejaba de estar caliente, cada vez más fría. Le dolía aquello. Cuando su mente salió del estado del shock en el que se encontraba, una fría lágrima comenzó a recorrer su mejilla.

Un hombre se acercó también a su cuerpo, y tomándole el pulso, murmuró que la chica ya había muerto. El golpe que había recibido en la cabeza había sido demasiado fuerte. El sonido de una ambulancia se hacía cada vez más intenso. Venían a por ella.

Key volvió a observar su rostro. Era, muy hermosa, sus ojos tan lindos como el cielo y su cabello rubio parecía brillar por sí solo. Acercó su rostro al de ella, como hace unos instantes había hecho, depositando un beso en sus labios, un beso de despedida, de promesa, de amor eterno. Cogió su mano y con delicadeza, introdujo en uno de sus dedos, el anillo que tan solo era para ella.

Cuando la ambulancia llegó, lo apartaron de su cuerpo. No lloraba, solo se lamentaba. Cuando todo el mundo se hubo ido, él aún se encontraba allí. Observaba la carretera fijamente. Con la mirada perdida.

Un soplo de aire frío lo sacó de sus ensueños.

Entonces ya, si que rompió a llorar mientras marchaba de nuevo a casa.

Pero ahora sí que Amber se había llevado su corazón, entero.


2 comentarios:

  1. Mi corazón estupida, mis sentimientos JAJAJAJA...Me encantó!! Simplemente es perfecto ♡ Gracias

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muy buenas!
      Jajaja sorry (?) Ese día me apetecía escribir algo trágico y le tocó a la pobre.(?) Pero me alegra muchísimo que te haya gustado ¡muchas gracias por comentar!

      Eliminar

¡Tus comentarios son importantes para que el blog siga creciendo!